• Hace una semana se esperaba que Uber anunciara despidos de al menos el 20 por ciento de su plaza laboral global

  • De acuerdo con la compañía, la baja demanda de transporte hace inútil tener una plantilla grande en atención al cliente

  • Asimismo, apuntó que no tiene la certidumbre de cuándo se podrá restaurar la demanda normal y recontratar a su gente

Entre las consecuencias secundarias más graves de la actual contingencia sanitaria, están los despidos masivos que están realizando las empresas. En términos económicos, se trata de una decisión prudente. Es mucho más difícil liquidar máquinas o instalaciones que terminar el contrato de su personal sobrante. Sin embargo, no se trata de una decisión popular ni positiva para la imagen de marca. Aún así, son cada vez más las compañías que están llegando a esto.

La última en anunciar despidos masivos a escala global es la compañía de taxis compartidos, Uber. De acuerdo con The Verge, la plataforma de tecnología decidió hacer recortes a escala global, equivalentes al 14 por ciento de su plantilla laboral. Esto quiere decir que ejecutará unos tres mil 700 despidos en el transcurso de los próximos días. La idea es, como el resto de las compañías que han tomado estas medidas, reducir su nivel de gastos en el mediano plazo.

Dichos despidos se realizarían a lo largo de sus unidades de servicio al cliente y contratación. Según la misma plataforma de tecnología, se espera que estos despidos representen un gasto de 20 millones de dólares (mdd) en compensaciones y liquidaciones. Uber también anunció que su CEO, Dara Khosrowshahi, dejará de percibir su salario por el resto del año. Asimismo, apuntó que se trata de una decisión necesaria considerando la intensa caída de la demanda.

Entre demandas, liquidaciones, crisis y despidos

Junto con Uber, muchas otras empresas se han decidido a establecer intensos recortes de su personal para sobrevivir la extraordinaria situación económica actual. En México, tanto Coppel como Walmart están entre las marcas que más despidos han realizado las últimas semanas. También varias agencias de escala global, entre ellas Omnicom, anunciaron estas medidas. Y en el sector entretenimiento, también se cuentan víctimas de la talla de la gigante Condé Nast.


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Pero la situación de Uber es particularmente grave. No solo se ha visto forzada a salir de varios países que no le está generando suficientes ganancias como para justificar la inversión. Además, ha tenido que implementar estrictas medidas de seguridad sanitaria para evitar que su servicio se convierta en un factor de infecciones. Encima, hace solo unas horas que recibió una demanda de autoridades de gobierno. Así que los despidos son solo su última desgracia.

No hay que ser un experto de la industria para entender que Uber está en una posición muy delicada. Si fuera cualquier compañía de capital privado, probablemente ya habría quebrado. Con los despidos, está comprando más de tiempo para recuperar su estabilidad financiera. Pero lo cierto es que su futuro depende, más que nunca, del humor de sus inversionistas. Así que su principal preocupación en estos meses será conservar su fe en el proyecto a futuro.

Los menos afortunados

Aunque Uber todavía tiene una oportunidad (aunque mínima) de mejora, hay firmas que no han sido igual de afortunadas. La agencia independiente TBD murió unas semanas después que comenzó la crisis sanitaria. De cerca le siguió Triad, que no pudo persistir ni con el gran plan de despidos de WPP. También el gigante retail J.Crew, una de las cadenas más grandes de los Estados Unidos (EEUU), se declaró en bancarrota hace unos días para tratar de sobreponerse.

Por desgracia, ni despidos ni préstamos podrían evitar que se vean todavía más bancarrotas y quiebres en las próximas semanas si la crisis sanitaria se extiende. Forbes tiene una creciente lista de empresas de EEUU, entre restaurantes y centros de entretenimiento, que pueden llegar a desaparecer. El Washington Post cree que también L Brands, mediante Bed, Bath & Beyond y Victoria’s Secret, está en un lugar difícil. CNBC espera la muerte de tiendas departamentales.

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