• El gobierno francés es uno de los dos más grandes inversores de Renault a escala global, con 15 por ciento de participación

  • Su segundo mayor accionista es la marca Nissan, que también está pasando por sus respectivos problemas

  • Para 2019, la compañía automotriz entregó los peores resultados financieros en más de una década

Gracias a la crisis económica que de la COVID-19, múltiples compañías y organizaciones a escala global fueron golpeadas gravemente. Y es que con la paralización de la actividad para detener el aumento en los contagios, también se detuvieron los ingresos de muchos de estos negocios. Incluso las más grandes empresas del entorno están bajo un nivel de presión casi sin comparación. Y más de una marca podría estarse enfrentando al peor escenario posible.

Tal parece el caso de Renault. De acuerdo con CNN, ni siquiera las autoridades francesas se ven muy esperanzadas sobre el futuro de la marca automotriz. Esto es especialmente cierto en el caso del ministro de Finanzas del país, Bruno Le Maire. Hace unas horas, en una entrevista radiofónica con Europe 1, dijo que no cree que la compañía pueda superar la actual crisis de la  COVID-19. Esto, si el gobierno federal no se decide a ayudar a las finanzas de la organización.

Le Maire advirtió que la marca automotriz está en una “difícil situación financiera” y que existe el riesgo que “Renault puede desaparecer”. Estos comentarios llegan después que empezaran a circular rumores del cierre de varias fábricas de la empresa en Francia, incluida su instalación estrella en Flins, al norte de Paris. Ahora la compañía está negociando un rescate de cinco mil 400 millones de dólares (mdd), que el gobierno no entregará hasta saber su estrategia a futuro.

¿Se viene la mayor víctima de esta pandemia?

Renault, por desgracia, no es la única marca que está a punto de sucumbir por culpa de esta pandemia. J.Crews y J.C. Penney, gigantes del retail en Estados Unidos (EEUU), se declararon en bancarrota en las últimas semanas. Airbnb, Adidas y Fiat aseguraron cuantiosos préstamos de sus inversores y gobiernos para hacer frente a las multimillonarias pérdidas. Por su lado, los franquiciatarios de McDonald’s podrían perder pronto algunos de sus locales más afectados.


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Hay un miedo muy real de que Renault pase a la historia por culpa de la COVID-19. Ya tiene un par de semanas que la marca toma una serie de decisiones enfocadas a reducir los costos de operación a escala global. Sin ir más lejos, hace solo un mes dijo que saldría del mercado más grande del mundo en el sector automotriz, China, porque le estaba costando mucho dinero el competir. Viendo que el resto del mercado está pasando por algo similar, el temor es claro.

¿Cuál es la alternativa de Renault? Considerando que el mismo gobierno de Francia no le ve mucha oportunidad de supervivencia sin un rescate federal, probablemente solo tenga que asegurar ese préstamo. Así que la automotriz tiene que presentar cuanto antes un plan de recuperación a las autoridades locales. De lo contrario, la marca bien podría tener los días contados. Y convertirse, oficialmente, en la más grande víctima de la pandemia hasta ahora.

¿Qué debe hacer una marca para sobrevivir?

Si bien toda la economía está sufriendo por la pandemia, no todas las compañías están en la misma situación al borde del abismo. Por ejemplo, las plataformas de publicidad digital (entre ellas Facebook y Twitter) están claramente recibiendo menos ingresos, pero han enfocado sus esfuerzos en el futuro post-crisis. Empresas como GAP están apostando por modernizar todo su negocio para inmunizarse ante la COVID-19. Otras, al estilo Ford, ya volvieron a las plantas.

¿Hay alguna forma en la que las empresas puedan asegurar su supervivencia en esta crisis de salud y económica? Probablemente no, pero hay varias estrategias para poder incrementar las oportunidades. De acuerdo con INC, hay que equilibrar tanto el manejo de la deuda como los apoyos de gobierno y la búsqueda de capital. Entrepreneur cree que se deben de diversificar los canales de venta. Y The Conversation sugiere reconsiderar el modelo de negocio a futuro.

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