• Algunos estudios han descrito a los gamers como empleados de tiempo completo, con hijos y educación universitaria

  • Hace algunos días, una serie de acusaciones de abuso y acoso sexual comenzaron una ola de #MeToo en la industria

  • En marzo, Pizza Hut se alió con Toyota para poner hornos y brazos robóticos en camionetas para una estrategia de venta

Así como los intereses de los consumidores se han transformado, también las marcas han tenido que seguir la corriente. Un ejemplo son las criptomonedas. Aunque aún despreciadas por muchos, agentes tradicionales como Walmart y JP Morgan se han sumado a la tendencia. Algo similar puede observarse con la popularización de los sustitutos de carne y la respuesta de ciertas marcas. Pero en ninguna industria es más clara que en la que dominan los gamers.

El mercado de los videojuegos ha experimentado un crecimiento descomunal en cuestión de años. De acuerdo con Newzoo, para el año pasado, los gamers ya movían una economía valuada en 137 mil 900 millones de dólares (mdd). También los eventos competitivos de este mercado se han vuelto particularmente populares. La firma señala que los esports tuvieron un crecimiento de 38 por ciento de 2017 a 2018. Este entorno ha hecho salivar a los anunciantes.

Lentamente consolidándose como un deporte legítimo, los esports han atraído la atención de varias marcas y compañías que ansían capitalizar en su enorme audiencia de fanáticos. Así como en otras disciplinas competitivas, los gamers empiezan a experimentar una lluvia de patrocinios, comerciales y colaboraciones entre sus eventos y empresas favoritas. Al mismo tiempo, muchos negocios todavía no saben bien a bien cómo llamar su atención.

Un estadio virtual para llamar la atención de los gamers

Pizza Hut se une al grupo de marcas ansiosas en sacar provecho de la popularidad de los esports. De acuerdo con AdAge, la compañía esta doblando su apuesta como patrocinadora de la Serie de Campeonato Madden NFL 2020. La cadena crearía, según un comunicado el “primer estadio virtual” en la historia de los deportes electrónicos. Se espera que este Pizza Hut Stadium se lance el fin de semana y se promueva mediante canales de YouTube y Twitch.

Marianne Radley, presidente de marca en Pizza Hut, compartió con el medio que la percepción de los gamers es distinta hoy en día. “Los jugadores eran vistos como estos sujetos que se sentaban en un sótano solos, comiendo pizza y tomando Mountain Dew. Pero ahora es distinto. Hoy se trata de la comunidad. Es moderno, de alta tecnología y hay una competencia de élite. Ya ha evolucionado, ¿por qué no nos gustaría se parte de esta [tendencia]?”.

El problema de las marcas con los videojuegos

Varias compañías han tratado de sumarse a la tendencia de los esports. Honda, a inicios de agosto, anunció que volvería a ser el patrocinador exclusivo del campeonato de League of Legends de este año. Adidas, hace unos días, se alió con el streamer Ninja para una alianza de influencer marketing. Incluso otras compañías, como Netflix, han utilizado a la comunidad de gamers para promocionar otros productos, como la última temporada de Stranger Things.

Sin embargo, muchas iniciativas todavía no terminan de parecer auténticas. Para muchos representantes de la comunidad de gamers, todavía parece que las grandes empresas buscan aprovecharse de la tendencia de los videojuegos para sus propios fines. Aunque por supuesto esto es exactamente lo que está sucediendo, las campañas pierden mucha de su fuerza ante el escepticismo de la audiencia. Los negocios deben destruir esta sensación de oportunismo.

En este sentido, es importante que las marcas que quieran dirigirse a los gamers inviertan más en acciones de familiarización. Cuando las marcas realizan estos proyectos y se pintan como grandes innovadores del mercado sin construir una relación fuerte con la comunidad, parecen salidos de la nada. Las compañías necesitan empezar a pensar en crear lazos más fuertes con esta audiencia. Mucho antes de presentarse como una marca atractiva para este público.

De lo contrario, los gamers seguirán percibiendo a la gran mayoría como simples oportunistas.