El negocio de la computación en la nube ha crecido para convertirse en un mercado atractivo. De acuerdo con Statista, para finales del 2020 debería tener un valor de 236 mil millones de dólares (mdd). Además, en cifras de Market Watch, se espera que el mercado crezca a una tasa anual compuesta de 30.3 por ciento en el transcurso de los próximos cinco años. Por ello, grandes empresas como Google, Amazon y Microsoft ansían crecer en este enorme entorno.

Todas estas grandes marcas de tecnología han hecho inversiones muy fuertes en el ambiente del cloud computing. Amazon, como líder del mercado, ha emprendido una agresiva estrategia publicitaria para conservarse a la delantera. Por su parte, Microsoft le ha dado un par de golpes bajos a la empresa de Jeff Bezos con contratos multimillonarios. Incluso IBM y hasta Alibaba están en medio de esta guerra. Pero hay un agente que vale la pena observar: Google.

La subsidiaria de Alphabet tiene un gran negocio de cloud computing que cada día es más crucial. Sin embargo, está relativamente lejos de equipararse a Microsoft o Amazon, las cabezas de la industria. Por ello Google ha hecho importantes inversiones en este segmento de mercado en el transcurso de los últimos meses. Así, espera posicionarse no solo como una amenaza, sino como campeón de este segmento. Pero sus planes pronto podrían irse abajo.

Reino Unido podría arruinarle el plan a Google

A mediados de este año, la subsidiaria de Alphabet anunció una multimillonaria inversión en cloud computing. Entonces, anunció sus intenciones de comprar la empresa de análisis de datos Looker. El CEO de la compañía aseguró que la transacción podría estar valuada en dos mil 600 mdd. Se esperaba que la adquisición pudiera cerrarse a finales del año, una vez que se tuviera el visto bueno regulatorio. Pero no todos los semáforos están en verde para la marca.


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En información de AP, las autoridades de Reino Unido podrían retrasar indefinidamente la compra de Looker. La Autoridad de Competencia y Mercados del país apuntó que investigará las posibles implicaciones anti-competencia de la adquisición que planea Google. Así, invitó a “cualquier parte interesada” a compartir posibles temores sobre la fusión entre ambas marcas. Es incierto si la institución parará el trato o dejará que siga su curso en lo que resta de 2019.

Problemas de competencia, de nuevo

Claro que Google no es la única tecnológica que se ha visto sujeta a la suspicacia de las autoridades. Apple aceptó hace tiempo que favorecía a sus propios programas dentro de su App Store. También Amazon está frecuentemente en el ojo del huracán por sus constantes y continuas adquisiciones, así como algunas de sus prácticas de negocio. Incluso Facebook, con su polémica criptodivisa Libra, atrajo la atención de reguladores en casi todo el mundo.

Así pues, una vez más Google está metida en controversias de competencia. Un fenómeno que, conforme la empresa se vuelva más grande y ambiciosa, pasará con mayor frecuencia. En este sentido, ¿valdría la pena que la tecnológica (así como sus rivales) invirtieran en disipar estas preocupaciones, de forma activa, de la mente de los reguladores? Tal vez. Al final, luchar contra el gobierno no es agradable, incluso si al final se determina que no hay razón de temer.

Por otro lado, ¿qué pueden hacer Google y sus rivales para controlar a las autoridades? En realidad, por la naturaleza y visión de sus negocios, es natural que quieran expandir sus actividades. Tampoco es sustentable, con las expectativas que ponen los inversores sobre sus marcas, simplemente quedarse estáticos en su mercado. La única opción sería ayudar de forma activa a sus rivales a crecer. Algo que, desde la perspectiva de negocio, no es ideal.

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