• De acuerdo con Statista, Alibaba Group registró ingresos anuales de 54 mil 828 mdd en 2018

  • Por su parte, se estima que Salesforce tendría ganancias de 13 mil 280 mdd para finales de este año

  • Según IDC, las industrias que liderarán el gasto en cloud computing serán manufactura, servicios y banca

Uno de los mercados más valiosos a mediano y largo plazo es el de la computación y procesos en la nube. En estimaciones de Statista, para 2020 tendría un valor global de 236 mil millones de dólares (mdd). Es decir, un incremento de más del 100 por ciento en menos de cinco años. A eso hay que sumarle que cifras citadas por Forbes señalan que, para la mayoría de las marcas, las tecnologías cloud son las que más impactan en sus respectivos negocios.

Así, es relevante la nueva alianza entre Salesforce y Alibaba. Según The Drum, las empresas han firmado un acuerdo para distribuir sus respectivos servicios en China y Estados Unidos (EEUU). El gigante ecommerce ayudará a su nueva socia a llevar su oferta cloud a China, Hong Kong, Macao y Taiwán. Por su parte, la marca americana se convertiría en su proveedora exclusiva de Gestión de Relaciones con Clientes (CRM) para su empuje en Norteamérica.

Power-couple del cloud

No solo estas marcas han mostrado interés en redoblar sus esfuerzos en la nube. Microsoft realizó ayer un sutil cambio a su suite Office para reforzar su compromiso con este mercado. Tanto Google como IBM han realizado cuantiosas adquisiciones para ponerse al parejo de Amazon, la líder del mercado. Incluso Nintendo ha mostrado interés en las soluciones cloud.

Tiene sentido que las compañías decidan aliarse en el entorno Business-to-Business (B2B) para conquistar el mercado cloud. Cifras citadas por Medium apuntan que, para 2020, el gasto en estas tecnologías crecerá seis veces más rápido que la inversión total en Tecnologías de Información (TI). Y predicciones del IDC, citados por Forbes, apuntan que dos terceras partes de la infraestructura de los negocios a escala global estará alojada en la nube.

Quien claramente sale negativamente afectada por esta alianza es Amazon. La tecnológica de Bezos ha preferido crecer sin ayuda, prefiriendo agresivas adquisiciones e incluso rompiendo viejas relaciones comerciales. Pero si su mayor rival global sigue estableciendo asociaciones estratégicas, podría verse rebasada en capacidad. Y, eventualmente, podría ser forzada a cooperar de nuevo con otros agentes del entorno.

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