• Argo AI es una startup de conducción autónoma que fue fundada en Pittsburgh en 2016

  • El anuncio de la inyección de VW se realizó a través de la blog oficial de la compañía de tecnología este mismo martes

  • Desde julio pasado que la automotriz alemana había anunciado sus intenciones de invertir en la marca de robo-taxis

Una de las grandes tecnologías que parecen perseguir casi todas las grandes tecnológicas del mundo es la conducción autónoma. No es extraño que haya tanto interés en la posibilidad de autos capaces de navegar por sí solos. Con robo-taxis corriendo por las calles, plataformas de viajes compartidos podrían dejar de pagar a colaboradores. Muchas marcas aparte se podrían ahorrar conductores para sus flotillas comerciales, y el valor para los usuarios se dispararía.

Por eso cada poco tiempo se da a conocer que otra tecnológica o automotriz acaba de hacer una inversión multimillonaria en esta innovación. En este sentido, la más reciente marca que se sumó a la tendencia es la alemana Volkswagen. De acuerdo con Reuters, la compañía acaba de anunciar una inyección de dos mil 600 millones de dólares (mdd) en la startup Argo AI. La empresa, como su nombre lo indica, se especializa en la desarrollo de robo-taxis y similares.

Como parte de esta acción, Volkswagen acordó trasladar su unidad de Conducción Autónoma Inteligente, basada en Múnich, a las oficinas de Argo en Pittsburgh. Así, la marca de robo-taxis ahora cuenta con un personal de más de mil especialistas en esta tecnología en sus cuarteles generales. Cabe destacar que la automotriz alemana no es la única propietaria de la startup. A partir de la inyección, deberá compartirla con Ford, quien hizo una inversión en ella para 2016.

¿Destronarán a Tesla como la líder de los robo-taxis?

A lo largo de los últimos años, varias empresas del sector automotriz han decidido liderar una serie de proyectos de conducción autónoma. Por ejemplo, a inicios del año, Fiat-Chrysler dijo que lanzaría un servicio de robo-taxis en China, cuando el país aún estaba en crisis por culpa de la COVID-19. Volvo reveló hace poco su intención de desarrollar un coche independiente que pudiera estar al alcance de las masas. Incluso Softbank y Didi están apostando fuerte.


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Pero de todas las marcas que están experimentando con conducción autónoma y robo-taxis, tal vez la más avanzada sea Tesla, del genio sudafricano Elon Musk. El millonario ha dicho en repetidas veces que sus autos están listos para navegar por sí solos, desde el punto de vista del hardware. En cuanto se resuelvan todos los problemas de software, solo hará falta comprar la licencia. Así pues, es evidente que ese gigante es el gran rival a vencer dentro del segmento.

¿Será que la inversión de Volkswagen en Argo AI será suficiente para amenazar a Elon Musk y su Tesla? Tal vez. El mayor problema de las empresas del sector automotriz en el desarrollo de robo-taxis ha sido el alto costo de investigar y perfeccionar la tecnología. Aliarse con Ford a través de una startup ciertamente ayudará a reducir los costos y darle una ventaja. Pero no es una garantía de victoria el aventar miles de mdd al problema. Así que el panorama es incierto.

Otros problemas en conducción autónoma

No solo es difícil desarrollar robo-taxis porque son caros y no hay garantías de éxito. También se debe considerar que hay cada vez más empresas que, aunque lejos de la industria, están invirtiendo mucho dinero en meterse de una forma u otra al sector. Entre ellas, Sony, Apple y hasta Dyson. También, como Tesla descubrió a la mala, el precio al consumidor es muy alto. Y  a eso se le deben sumar los errores de software que pueden resultar en varios accidentes.

Pero esas no son todas las barreras que se interponen entre el sueño de los robo-taxis y las marcas que quieren escalar a la cima de la industria. De acuerdo con ZDNet, aún hay un gran trecho por delante en lo que se refiere a la aceptación del resto de la comunidad. The Drive en cambio reafirma que también es necesario que se establezcan ciertos elementos legales para su uso. Y Vox reafirma que hay un enorme desafío de tipo técnico en la creación de mapas 3D.

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