• En 2018, de acuerdo con cifras de Statista, Google consiguió ingresos por 136 mil 550 mdd

  • Solo en publicidad, la tecnológica logró un flujo de dinero de 116 mil 320 mdd en ese mismo año

  • Con las nuevas reglas impositivas, Francia quiere que la compañía pague mil 200 mdd anuales, según MarketRealist

Los últimos meses parece que han sido particularmente duros para las marcas de tecnología. En el mercado de los smartphones, la guerra comercial Estados Unidos (EEUU) China ha afectado a todos los líderes por igual. En publicidad, varias instituciones y organizaciones han criticado a las empresas por no proteger adecuadamente los datos personales de los usuarios. También se avecina más de una multa para las Big Tech por cuestiones de competencia.

Justo estos escándalos, controversias y amenazas de multa están erosionando gravemente la confianza del público en el sector. De acuerdo con Edelman, el público global se fía cada vez menos de la tecnología. En cifras de Statista, esta actitud más reservada es mucho más fuerte hacia ciertas empresas, como Facebook, pero ninguna realmente se gana a su audiencia. A eso hay que sumarle que, como dice Axios, ocho de cada 10 quieren controles más estrictos.

De todos los temas que las tecnológicas deben trabajar para recuperar la confianza de reguladores y usuarios, uno de los más graves es el de los impuestos. Actualmente, muchas empresas se aprovechan de las laxas regulaciones impositivas y su carácter global para reducir la cantidad de dinero que pagan a los gobiernos. Pero algunos países quieren poner un alto en seco a estas prácticas. Y no temen utilizar una multa como un poderoso detractor.

Millonaria multa para Google

La víctima más reciente de este enfoque es la subsidiaria de Alphabet. Según Reuters, la empresa de tecnología acaba de recibir una considerable multa de 500 millones de euros en Francia. Esta cifra equivale a aproximadamente 548 millones de dólares (mdd). Este castigo es el cierre de una investigación que comenzó más de cuatro años atrás en el país europeo. El proceso se inició a raíz de un presunto caso de defraudación fiscal de Google.

Como parte de su esquema de impuestos, Google maneja la mayor parte de sus impuestos en Irlanda. Así pues, todas sus ventas las procesa directamente en Dublín. La multa responde a que uno de los operadores de la compañía omitió registrar todas las transacciones de la tecnológica. Los documentos faltantes correspondían justamente a ventas realizadas en Francia. Con esta amonestación, la subsidiaria de Alphabet está “a mano” con París.

El asunto de la multa por impuestos a tecnológicas

No solo Google se ha visto involucrado en un escándalo sobre cómo pagan impuestos las compañías. La misma Francia, en julio pasado, pasó una nueva legislación para empezar a cobrar una tasa de tres por ciento a las actividades de varias empresas de tecnología. También se estableció una alta multa para quienes no se acoplaran a la nueva regulación. En Chile, México, Reino Unido y España se han propuesto estándares impositivos muy similares.

La cosa es que estos parámetros todavía no están ampliamente implementados a escala global. En este sentido, la nueva multa de Francia es prácticamente nada para Google. No solo porque representa apenas una fracción de lo que gana la empresa en un único trimestre a escala global. También porque, sin un frente común entre las distintas administraciones, no habrá un verdadero incentivo par que la tecnológica y sus rivales cambien su patrón.

Conseguir que todos los países estén en la misma línea sobre cómo cobrar impuestos a las compañías de tecnología también será un reto mucho más grande que poner una multa. Cada gobierno tiene sus propios intereses, en particular EEUU. Mientras el gobierno americano crea que estas medidas son una forma de limitar su poderío económico, no se podrá alcanzar un acuerdo global. Mientras tanto, parece que cada gobierno está por su cuenta en el tema de enfrentarse a las tecnológicas.