• Los materiales restrigidos por Japón son cruciales para hacer circuitos, semiconductores, pantallas y chips

  • Representantes de Samsung viajaron el fin de semana a Tokio para iniciar pláticas con Japón sobre las limitaciones

  • Algunos productores de Corea del Sur estiman tener reservas suficientes para solo cuatro meses de operaciones

Hay otra guerra comercial que está caldeándose lejos de Estados Unidos (EEUU). De acuerdo con Reuters, productores de chips y sus proveedores están empezando a resentir a Japón. Y es que las industrias de componentes y químicos aseguran que las autoridades niponas están restringiendo peligrosamente las exportaciones entre su nación y Corea del Sur.

Las medidas de Japón piden a las marcas de Corea del Sur solicitar permiso cada que quieran importar tres materiales desde la isla. Los recursos son cruciales para la creación de varios chips y para la industria química. Esto podría afectar negocios como el de Samsung. Tales serían los retos, que la marca podría empezar a comprar sus suministros de Taiwán o China.

Se prepara otra guerra comercial

Productores de Corea del Sur apuntan que las restricciones de Japón no son una prohibición de exportación, como las que se han visto entre EEUU y China. Sin embargo, reafirman que está la posibilidad que en algún momento evolucionen y lleguen a este nivel. La preocupación parte de que los materiales no son fáciles de conseguir y no basta con cambiar de proveedor.

Tampoco es la primera vez que hay tensiones entre las dos naciones asiáticas. En mayo pasado, Japón pasó regulaciones para limitar que sus compañías de tecnología tuvieran dueños extranjeros. Por otro lado, consumidores de Corea del Sur llamaron a una guerra comercial contra la isla nipona. En específico, pidieron un boicot a los productos japoneses.

Corea del Sur y Japón, por su relevancia en el mercado de la tecnología, son indispensables para la operación de varias compañías. Una pelea entre ambas, paralela a la guerra comercial EEUU-China, solo polarizaría aún más el mercado internacional. Y de hecho podría jugar a favor de Taiwán, a donde múltiples compañías planean trasladar sus operaciones. Asimismo, podrían resultar beneficiadas aquellas economías que apuesten por mercados regionales.