• De acuerdo con el gobierno francés, los nuevos impuestos podrían recaudar hasta 566 mdd anuales

  • AP asegura que el país europeo está tratando de impulsar una Tasa Google generalizada en la OCDE

  • Según Reuters, poco menos de la mitad de los países en el bloque europeo ya planean su propia Tasa Google

La llamada “Tasa Google” muy pronto podría ser una realidad. Según AP, la Cámara Baja del Parlamento francés acaba de aprobar una nueva propuesta de ley. El documento contempla nuevos impuestos para la actividad de compañías tecnológicas. Contempla que, sin importar dónde estén las oficinas generales del negocio, las empresas pagarían impuestos del tres por ciento de sus ganancias en el país. La próxima semana, pasaría al Senado para su aprobación.

Solo las compañías con ingresos globales superiores a 847 millones de dólares (mdd), o ganancias en Francia más altas a 25 millones de euros (mde) pagarían estos impuestos. Entre las marcas que estarían contempladas en este rango están Airbnb y Uber. Asimismo, aplicaría a múltiples negocios de Estados Unidos (EEUU) y China. Asimismo, estaría particularmente enfocada a aquellas organizaciones que utilizan datos de usuarios para vender publicidad.

¿Nueva ola de impuestos digitales?

Varios países han considerado tasar a las empresas tecnológicas por sus multimillonarias actividades en sus territorios. A finales de 2018, la Comisión Europea empezó a proponer cobrar impuestos a las ganancias de cada empresa a escala nacional. España le ha dado un seguimiento a esta idea, ganándose la enemistad de EEUU. También en Chile y México se han propuesto legislaciones similares, que traerían hasta 179 mdd al año en recaudación fiscal.

También miembros del G20 expresaron, a mediados de junio, su interés en establecer un estándar uniforme en todos los países. Y es que no solo las marcas tratan de disuadir estas intenciones, por miedo a posibles costos más altos para consumidores. También EEUU afirma que sus empresas están siendo injustamente tratadas por dichas propuestas impositivas.

A falta de un consenso global, es claro que cada país avanzará con sus respectivos planes. El mismo gobierno francés, ante la propuesta de impuestos digitales, expresó que desea inspirar a otras naciones del globo a sumarse a la tendencia. Las tecnológicas están siendo relegadas a un segundo plano en la discusión. Y aunque algunos agentes han expresado que es la mejor solución, es evidente que no será positiva a corto plazo para la amplia mayoría de las marcas.

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