• De acuerdo con el Banco Mundial, en México la participación laboral del género femenino es de 47 por ciento

  • Según McKinsey, apenas 19 por ciento de los empleados en el nivel C-Suite son mujeres

  • El porcentaje es todavía menor cuando se trata de profesionistas de color, apenas el cuatro por ciento del total

La lucha por la equidad de género tiene varios años de historia. Por años, las mujeres han luchado por conseguir un trato más igualitario que el que reciben sus contrapartes masculinas en la vida diaria. En este sentido, se han logrado varios triunfos. Hoy, este segmento puede vestirse como desee y tiene un papel cada vez más relevante en el entorno internacional. Por otro lado, todavía hay significativos pendientes en cuestión de violencia, derechos y acoso.

Asimismo, hay muchos pendientes dentro del mundo laboral. Para julio pasado, se estimaba que apenas cuatro de cada 10 directivos en México de hecho eran mujeres. Además, de acuerdo con Skillcrush, las profesionistas del género femenino todavía ganan hasta 20 por ciento menos que sus contrapartes. También es crucial destacar que, según el Foro Económico Mundial, aún faltan más de 100 años promedio para cerrar la brecha económica.

El reto de la desigualdad de género en el trabajo es un tema importante para las marcas. Sin embargo, muchas de ellas están asumiendo este reto desde sus implicaciones sociales. Aun cuando este enfoque no es del todo incorrecto, tal vez no motiva a las marcas de la forma más adecuada. Tal vez es necesario destacar que los negocios tienen mucho que ganar de sumar a más mujeres a sus equipos. En especial, cuando se trata de su área administrativa y directiva.

Un problema de género para WeWork

WeWork es el claro ejemplo de las ventajas de la equidad de género en el equipo directivo. La compañía está trabajando duro para su próxima salida a la bolsa. Previo a su Oferta Pública Inicial (IPO), su empresa madre We Company dio a conocer documentos sobre la estructura interna de la compañía. En éstos textos, se dio a conocer que la empresa de hecho tenía la intención de lanzarse al mercado bursátil con una junta de directores solo con hombres.

Por supuesto, esta situación provocó una ola inmediata de críticas de parte del público y muchos inversionistas. Ante esto, según Reuters, WeWork recién anunció que incorporará a una experta a su junta de directores. La profesionista, Frances Frei, es consultora de Recursos Humanos para la marca. Asimismo, se prometió que dentro de un año se añadirá otra mujer. A futuro, se prometió trabajar para “aumentar la diversidad étnica y de género” de este órgano.

Diversidad como objetivo de negocio

No es la primera vez que se demuestra la importancia comercial de una mayor equidad de género. Una campaña viral de L’Oréal ganó popularidad en abril por mostrar los beneficios de negocio de tener mujeres en roles directivos. Bumble, a inicios de agosto, intentó introducir más gamers femeninas a la escena competitiva de los esports. Esta iniciativa adquirió importancia semanas después, cuando se originó el movimiento #MeToo en la industria.

El punto es que las empresas deben convencerse que la equidad de género tiene una razón de negocio. No solo es un objetivo que debe perseguirse por pura responsabilidad social. De acuerdo con Medium, tener mujeres en los equipos directivos mejora la habilidad de resolución de problemas de toda la empresa. Esto no se debe necesariamente a que este segmento de la población sea más hábil en este aspecto. La simple diversidad enriquece a las compañías.

A eso hay que sumar que el público desea que las empresas sean líderes en cambio social, como lo expone Social Sprout. En esta parte, está más que incluida la lucha por una mayor equidad de género. Si las marcas incluyen a más mujeres en roles directivos, pueden mostrar su compromiso  en pro de la transformación positiva de su entorno. No hay mayor punto de venta para las nuevas generaciones que un negocio con un propósito más allá del comercial.