MeToo: La reacción a una falla sistemática de la sociedad

Por: Mesa Editorial

En días recientes, el movimiento #MeToo ha tomado especial relevancia en el mercado mexicano. Mujeres de diferentes industrias y sectores han hecho eco de esta tendencia para denunciar lo que ellas vivieron como un acoso psicológico y sexual.

El asunto ha alcanzado a diversas comunidades de profesionistas entre las que se cuentan la de periodistas, médicos, creativos, escritores, artistas, empresarios y activistas sólo por mencionar algunos.
Entender la relevancia de este movimiento, demanda estudiar a profundidad sus orígenes así como los impactos que, en años recientes, ha tenido en diversas esferas sociales a nivel mundial.

El resurgir del movimiento

Durante 2017, la iniciativa tomó especial fuerza luego de que The New York Times publicara un reportaje sobre el acoso sexual perpetrado por Harvey Weinstein contra actrices, modelos y productores por más de 30 años.
Esta investigación incluyó el testimonio de ocho actrices, además de diversas entrevistas a empleados y ex empleados que fueron fundamentadas con documentos legales, documentos internos y otras evidencias que apoyaban la acusación. Luego de tres días de la publicación de dicho reportaje, el productor fue despedido de Weinstein Company, de la cual era co-fundador.
Esto motivó 40 denuncias más contra Weinstein por hostigamiento sexual firmadas por reconocidas personalidades de Hollywood como Angelina Jolie, Salma Hayek, Cara Delevingne y Uma Thurman, al tiempo que marcó el inicio de una serie de acusaciones contra otros personajes de dicho sector.
El actor Kevin Spacey, el comediante Louis CK, el productor musical Russell Simmons, el director de cine Woody Allen, los actores Geoffrey Rush, Morgan Freeman y Jeffrey Tambor y el agente Adam Venit, fueron algunos de los acusados. A lo largo de un año, 425 personas en Estados Unidos fueron señaladas por hostigamiento sexual y abuso de poder, al tiempo que las denuncias se extendieron a otras industrias como la política, deportes, tecnología y medios de comunicación.

¿Cómo surge el movimiento?

El movimiento Me Too (Yo también) fue creado por la activista estadounidense Tarana Burke durante 2006, como una iniciativa para atender y orientar a mujeres que sufrieron algún tipo de violencia sexual. Burke comenzó con su proyecto luego de que una chica de 13 años acudió al refugio donde ella trabajaba para contarle que era abusada. En palabras de la propia activista, a mitad del relato la interrumpió para dirigirla con otra persona que pudiera ayudarle. La joven jamás regresó al refugio. Tarana lamentó no haber sido capaz de ayudar a aquella chica y contarle que también ella había sufrido abuso. Fue así como decidió crear una red que apoyara a mujeres víctimas de situaciones similares. Con una página de MySpace el movimiento comenzó, y un año más tarde obtuvo su primer financiamiento para mantenerse hasta el momento como una opción de ayuda para las mujeres en Estados Unidos.

Alcance en medios

El tema rápidamente creció en popularidad dentro de medios de comunicación, en donde las redes sociales fueron eje para su expansión.
De acuerdo con datos publicados por Vogue, el hashtag #MeToo, luego de que estalló el escándalo de Weinstein, fue tuiteado más de 18 millones de veces durante los 12 meses siguientes a la denuncia.
En aquel momento, Google habilitó una herramienta titulada Me Too Rising que expone la escala de esta crisis mundial, misma que aún está activa y que permite ver el interés sobre el tema.
Con el resurgimiento del movimiento en territorio mexicano, las búsquedas sobre las diferentes variables del movimiento se han incrementado durante los últimos días.

En México

El movimiento rápidamente se extendió a diversas partes del mundo, en donde el discurso de equidad, seguridad y dignidad para las mujeres fue la exigencia constante.
México no fue la excepción y una denuncia de la actriz Karla Souza sobre presuntos abusos durante sus primeros años de carrera, desataron una serie de denuncias en donde figuras como Kate del Castillo, Alejandro Ávalos y Dulce María acusaron a Televisa de poner en práctica diversas prácticas para favorecer este tipo de actos.
En días recientes, la iniciativa ha cobrado un nuevo aire luego de que el pasado 21 de marzo la escritora política Ana G. González publicara en su cuenta de Twitter que el escritor Herson Barona presuntamente golpeó, manipuló, embarazó y amenazó a más de diez mujeres, acusación que fue respaldada por otras usuarios quienes acusaron ser víctimas de Barona.
Un día más tarde fue creado el hashtag #Metooescritoresmexicanos y la cuenta @MeTooEscritores para denunciar a presuntos agresores. En tan sólo 24 horas, cerca de 134 escritores habían sido mencionados.

Primeras denuncias en México

Durante noviembre de 2017, más de 70 mujeres involucradas en el mundo del standup crearon un documento bajo el hashtag #YaEstuvo, con el cual pedían que se detuviera el hostigamiento y abuso en este sector pues una comediante había sido víctima de la violencia sexual por parte de un standupero. En esta ocasión el abusador fue revelado.
En febrero de 2018 un nuevo avance del movimiento se dió con la denuncia de más casos, los cuales ya veían involucradas a figuras del deporte, la moda y el teatro en México. Durante este mes, Carmen Aristegui lanzó toda una serie de entrevistas con estas mujeres que denunciaron ser víctimas de distintos tipos de violencia y acoso en sus espacios de trabajo.

Esto dio inicio a una serie de hashtags que, de la misma manera que sucedió en Estados Unidos hace dos años, alcanzó a diferentes sectores sociales entre los que destacan cine, sector empresarial, sector creativo, periodístico, médico, tecnológico, académico y político.
Si bien la mayor parte de los casos son contra mujeres, los hombres tampoco están excluidos. Esto, sin importar el tipo de cargo, el renombre o importancia que tengan las personas involucradas, los hechos se exponen en sus respectivas divisiones, esperando una respuesta de su parte para poder llegar a instancias formales y legales de lo que impliquen sus actos.

Impacto en redes sociales

En México, el movimiento Me Too en Twitter se ha convertido en un espacio para denunciar de manera virtual, anónima y pública, a personas que presuntamente han abusado emocional, física y sexualmente de otras.
Los alcances de las cuentas y hashtags generados para las distintas vertientes del movimiento ya pueden ser contabilizados, en el caso de #MeTooEscritoresMexicanos, los últimos datos de TweetReach señalan que la etiqueta tiene hasta el momento un alcance de 2.3 millones de cuentas y 2.7 millones de impresiones, particularmente la cuenta que reúne las denuncias de este sector tiene un alcance mayor a 100 mil cuentas y más de 149 mil impresiones.  
Este efecto se replica en otras etiquetas que también registran números importantes en los últimos días, por ejemplo, en el caso de #MeTooCineMexicanos el hashtag ha obtenido un alcance de 1.9 millones de usuarios al tiempo que acumula 2.2 millones de impresiones, mientras que la cuenta @MeTooCineMx ha alcanzado más de 188 mil usuarios y acumula 268 mil 310 impresiones; en el caso de #MeTooActivistas, la etiqueta ha logrado 1.5 millones de cuentas alcanzadas y 2.1 millones de impresiones mientras que la cuenta donde se acumulan las denuncias ha alcanzado a 73 mil 164 usuarios y 116 mil 843 impresiones.

Algunas cuentas relacionadas con el movimiento Me Too en México

@MeTooEscritoresMexicanos
@MeTooCineMx
@MeTooCreativos
@MeTooAgenciasMx
@MeTooCulturaMex
@metoomusicamx
@metooartesmx
@MeTooEmpresario
@metootechmx
@MeTooAbogadosMx
@MeTooMedicina
@MeTooActivista1
@metootuiteros
@MeTooFotografos
@MeTooJalisco
@MeTooPoliticos
@MeTooPeriodista
@MeTooGamers
@metooARQMEX

La industria en medio del Me Too

Entre las etiquetas que se posicionaron, se encuentra el #MeTooCreativosMexicanos, enfocado al sector publicitario y de mercadotecnia, mismo que, de acuerdo con datos de TweetReach registra un alcance de 83 mil 944 cuentas y más de 103 mil 343 impresiones.
Además, como en otros casos, se creó la cuenta @MeTooCreativos, que hasta la noche del 28 de marzo había publicado más de 100 historias de presunta violencia física, psicológica y sexual. Al hacer una búsqueda con TweetReach, encontramos que registraba un alcance de 61 mil 668 usuarios y 77 mil 943 impresiones.
De igual forma apareció la etiqueta #MeTooAgenciasMx con un alcance de 36 mil 022 cuentas y 46 mil 540 impresiones en TweetReach. Asimismo apareció la cuenta @MeTooAgenciasMx cuyo alcance es de 36 mil 132 cuentas y 44 mil 121 impresiones.
Estos recursos y canales sirven, como en sus homólogos, para que las usuarias denuncien a las personas que que presuntamente las acosaron, agredieron física o psicológicamente, y otras formas de violencia, de manera segura y con la posibilidad de hacerlo de manera abierta o anónima.
Entre las denuncias han surgido diversos nombres, algunos de gente con mucha trayectoria y reconocimientos en la industria de la mercadotecnia y publicidad.
Dada la relevancia y sensibilidad del tema, es difícil abordarlo respetando y dando valor a las experiencias compartidas, y al mismo tiempo apegarse al estricto derecho de la presunción de inocencia.
Sin embargo, el movimiento Me Too en México proyectó y puso en la agenda pública, un tema que es conocido está muy arraigado en la industria.
Ante tal contexto, nos dispusimos a realizar un análisis sobre los datos resultantes de las denuncias expuestas en las cuentas de Twitter @MeTooCreativos y @MeTooAgenciasMx.

@MeTooCreativosMexicanos y @MeTooAgenciasMx

Caso Me Too Creativos

De las denuncias recopiladas, un total de 105 hasta el momento en que se hizo un corte para este análisis, se constata que el 98.04 por ciento de ellas fueron hechas por mujeres, de las cuales el 90.20 por ciento fueron anónimas y un 7.84 por ciento, firmadas.
No obstante, llama la atención que la mayoría de ellas fueron hechas directamente en contra de los presuntos agresores, a quienes se les acusa por acoso sexual en un 78.43 por ciento, siendo esta la principal causa. En este punto es importante señalar que las denuncias van desde supuestas miradas lascivas, tocamientos y hostigamiento, hasta hechos tan graves como una presumible violación.
Otro tipo de acusaciones expuestas en la cuenta de Twitter son por presunto acoso laboral (32.35 por ciento); abuso laboral (12.75 por ciento); abuso de autoridad (9.80 por ciento); maltrato psicológico (29.41 por ciento); violencia física (7.84 por ciento); además del supuesto acoso a través de plataformas digitales y llamadas telefónicas (30.39 por ciento).
La diversidad de estas presumibles agresiones están vinculadas con los espacios en los que las víctimas denunciaron haber sido atacadas, por ejemplo, en eventos o convivios ya sea organizados por las propias compañías o motivados por cuestiones relacionadas con sus centros de trabajo, dentro de los espacios de trabajo, en casas particulares o en espacios públicos como bares y restaurantes.
Al revisar la información publicada, se observa que en muchos de estos eventos hubo presencia de alcohol y otra substancias, elemento que fue factor en muchas supuestas agresiones, debido a que las denunciantes señalan que no tenían conciencia o no tuvieron control de la situación.
La gravedad y complejo de las denuncias, deriva en que una de las razones expuestas por las personas que compartieron su experiencia solicitaron que se resguarde su identidad, por temor a sufrir represalias.
Lo anterior, pese a que la mayoría de los casos expuestos sucedieron hace un año o más, cuando las usuarias ya no trabajan, o no tenían contacto con las personas a las que señalan como agresoras.
De acuerdo con los datos obtenidos, el 67.65 por ciento de los casos fueron hechas por ex-empleadas, un 5.88 por ciento por ex-parejas y sólo 2.98 por ciento por mujeres que aún colaboran en la misma empresa, firma, agencia o con la persona a la que denuncian.
En este punto, debemos acotar que, aunque en un porcentaje mínimo (3.50 por ciento) sí hubo pronunciamiento por parte de algunos de los acusados, la mayoría de las denuncias aún no han recibido una respuesta por parte de las personas o empresas involucradas.
Un hecho que se debe enfatizar, es que en varios casos se acusa que hubo una presunta omisión o encubrimiento por parte del área de recursos humanos, lo que ha generado desconfianza sobre el papel que debe fungir este departamento al interior de una organización empresarial.
Los números citados pueden parecer de menor impacto que los encontrados en otras cuentas o hashtags de mucho mayor resonancia en redes sociales, sin embargo hay que enfatizar en que cada una de ellas es proporcional al tamaño de cada industria o sector. Todas y cada una de las experiencias compartidas tienen el mismo valor y derecho a ser expuestas.

Caso Me Too Agencias

Con alrededor de 244 denuncias recopiladas en la cuenta @MeTooAgenciasMX (hasta el momento de corte) las personas implicadas dieron a conocer sus historias en las que, en la mayoría de los casos (78.69 por ciento) son por presunto acoso sexual y laboral (34.84 por ciento) estuvieron implicados durante su estancia en los diversos espacios de trabajo relacionados en las acusaciones.

Asimismo, en los relatos, las situaciones más repetidas tienen que ver con presumibles tocamientos de más al momento ser saludadas o de ser invitadas a bailar en ocasiones especiales como lo es la fiesta de fin de año; ser vistas de forma morbosa así como de comentarios despectivos hacia su persona, su trabajo o su vestimenta.

Otro común denominador fue llevar la queja ante el departamento de Recursos Humanos (29.91 por ciento), donde aparentemente no procedió la denuncia ya que se trataba de jefes, directores de área o mano derecha de alguno de los anteriores, siendo la respuesta más reiterativa “él es así” o “estaba borracho y no sabía lo que hacía”.
De igual forma, los términos ‘machista’, ‘misógino’, ‘violento’ se replican en numerosas ocasiones. En tanto que en las denuncias por hostigamiento, referencias negativas del periodo femenino, o hacer juicios sobre las relaciones sexuales de las mujeres fueron parte de los comentarios que se hacían cuando las implicadas no accedían a la presión de los acusados.
Si bien los puntos mencionados acuñan la mayoría de las acusaciones, existen casos que fueron más allá de una situación de incomodidad. Además, se registraron narraciones sobre presunto abuso sexual, resaltando que en algunos casos se acusaron la existencia de amenazas, con el objetivo de que el suceso nunca se diera a conocer.
Al igual en que el caso de Me Too Creativos, algunas de las personas señaladas dentro de la acusación ejercieron su derecho de réplica; entre las respuestas encontramos argumentos que van desde el reconocimiento de su actuar, el ofrecimiento de una disculpa a quienes se hayan sentido agredidas, hasta quienes aclararon que se trata de una presunta difamación y se declararon inocentes.
Es importante apuntar que en algunos casos, fueron cuentas de terceros quienes defendieron al acusado, argumentando que el comportamiento mencionado en la denuncia no correspondía, apelando a años de conocimiento tanto personal como profesional.
Los datos expuestos revelan que hay, cuando menos, una percepción importante sobre la presencia de presuntos comportamientos machistas, misóginos y de degradación de la labor de las mujeres que trabajan en el sector.
Se denunciaron a 224 personas de la industria, señalando que en un alto porcentaje de estos supuestos actos fueron cometidos por personas con altos cargos en las 127 agencias o empresas involucradas.
De la misma forma que Me Too Creativos, tenemos que acotar que los números encontrados en Me Too Agencias pueden parecer de menor impacto que los encontrados en otras cuentas o hashtags de mucho mayor resonancia en redes sociales, sin embargo hay que enfatizar en que cada una de ellas es proporcional al tamaño de cada industria o sector. Todas y cada una de las experiencias compartidas tienen el mismo valor y derecho a ser expuestas.

Artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, señala que son causas de rescisión de la relación de trabajo, sin responsabilidad para el patrón, las siguientes:

a) Incurrir el trabajador, durante sus labores, en faltas de probidad u honradez, en actos de violencia, amagos, injurias o malos tratamientos en contra del patrón, sus familiares  o del personal directivo o administrativo de la empresa o establecimiento, o en contra de clientes y proveedores del patrón, salvo que medie provocación o que obre en defensa propia.

b) Cometer el trabajador contra alguno de sus compañeros actos de violencia, amagos, injurias o malos tratamientos, si como consecuencia de ellos se altera la disciplina del lugar en que se desempeña el trabajo.

c) Cometer el trabajador, fuera del servicio, contra el patrón, sus familiares o personal directivo administrativo, actos de violencia, amagos, injurias o malos tratamientos, si son de tal manera graves que hagan imposible el cumplimiento de la relación de trabajo.

d) Cometer el trabajador actos inmorales o de hostigamiento y / o acoso sexual contra cualquier persona en el establecimiento o lugar de trabajo.

Entre leyes y empresas

El sentimiento de la industria es claro. La búsqueda por condiciones que favorezcan la equidad de género, así como la eliminación de situaciones relacionados con presuntas prácticas sexistas, faltas de respeto y abuso de perder, se mantienen como la constante.
Las iniciativas Me Too creativos y Me Too agencias pusieron sobre la mesa un debate necesario que no sólo debe ser atendido con todo el rigor por la industria publicitaria y de la mercadotecnia en nuestro país. Se trata de una situación con alcances mayores que deja en claro la vulnerabilidad de las personas en muchos campos de acción.
El problema central es la falta de garantías que los mexicanos tienen ante problemas de acoso en sus lugares de trabajo. El marco regulatorio mexicano, ampara el despido y la renuncia por razones de abuso laboral dentro de los artículos 47 y 51 de la Ley Federal del Trabajo.
Aunque la ley intenta proteger este problema, lo cierto que las posibilidades de que una demanda de esta naturaleza consiga la apertura de un proceso para el demandante son pocas, cuando se toman en cuenta los elementos que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) exige para imponer una demanda por mobbing.
El demandante deberá comprobar, entre otras cosas, que el acto tuvo como objetivo intimidarlo, opacarlo, aplanarlo, amedrentarlo o consumirlo emocional o intelectualmente, con miras a excluirlo de la organización o satisfacer la necesidad, por parte del hostigador, de agredir, controlar y destruir; que la agresión fue propinada por el jefe o compañeros de trabajo y que las actitudes hostiles en contra de la víctima se hayan presentado de manera reiterada, pues un acto aislado no puede constituir acoso.

Artículo 51 de la Ley Federal del Trabajo prescribe que son causas de rescisión, sin responsabilidad para el trabajador:

a) Incurrir el patrón, sus familiares o cualquiera de sus representantes, dentro del servicio, en faltas de probidad u honradez, actos de violencia, amenazas, injurias, hostigamiento y / o acoso sexual, malos tratamientos u otros análogos, en contra del trabajador, cónyuge, padres, hijos o hermanos.

b) Incurrir el patrón, sus familiares o trabajadores, fuera del servicio en actos de violencia, amenazas, injurias, hostigamiento y/o acoso sexual, malos tratamientos u otros análogos, en contra del trabajador si son de tal manera graves que hagan imposible el cumplimiento de la relación.

c) Exigir la realización de actos, conductas o comportamientos que menoscaben o atenten contra la dignidad del trabajador.

Aunado a esto, se debe considerar la posibilidad de que la contraparte o, en este caso, acusado, puede apelar a un presunto caso de difamación, entendida esta como la acción de comunicar dolosamente a una o más personas, “la imputación que se hace a otra persona física, o persona moral en los casos previstos por la ley, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado que pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio o exponerlo al desprecio de alguien”, según es descrito por la SCJN.
Como se puede observar, aunque existen instancias para emprender acciones legales en contra del patrón o del trabajador que realice algún acto de acoso, también es cierto que cualquier acción legal para que resulte exitosa deberá ser acompañada de las pruebas fehacientes, contundentes e idóneas, mismas que por su propia naturaleza son complicadas de obtener. A esto se suman las sanciones legales correspondientes a este tipo de faltas, las cuales podrían no ser equivalentes al daño que se puede ocasionar a la víctima.

La difamación en el Código Penal Federal y Código Civil Federal

En 2007 fue aprobada en el Senado la despenalización de los delitos de difamación, injuria y calumnia, al derogar los artículos 350 al 363 del Código Penal Federal. En 2017, fue publicado un documento por la Cámara de Diputados en el que se derogan estos mismos artículos.

Aunado a ello, se reformaron los artículos 1916 y 1916 Bis del Código Civil federal para incorporar nuevos criterios sobre reparación del daño moral.

De tal forma, se estableció que “no estará obligado a la reparación del daño moral quien ejerza sus derechos de opinión, crítica, expresión e información, en los términos y con las limitaciones de los artículos”.

 

Problema común con pocas vías de solución

Por tanto, las empresas (dentro y fuera de la industria) están obligadas a reforzar sus estrategias de prevención y acción ante situaciones de acoso así como de abuso laboral, aspectos aún pendientes aún cuando la cantidad de trabajadores que se han convertido en víctimas es creciente. Comunicar la existencia de canales internos para ejercer denuncias al respecto es parte central de las áreas de oportunidad sobre las cuales trabajar.
Algunos datos dan cuenta del hecho. Se estima que el 40 por ciento de los profesionistas mexicanos ha experimentado acoso laboral y 5 de cada 10 personas consideran que el lugar en el que trabajan no cuenta con los canales de comunicación necesarios para denunciar y detener estos comportamientos, de acuerdo con datos de Grupo Human.
En conclusión, la solución al problema no está exclusivamente en manos de las agencias, empresas o de la autoridad misma. Hablamos de una falla sistemática de la sociedad misma, en donde la omisión es la columna vertebral del problema. La normalización del acoso laboral es responsabilidad tanto de quien ejecuta el acto, como de quién es testigo del mismo y calla.
Ninguna industria debería de permitir este tipo de prácticas. Las dimensiones del problema demandan la cooperación de todos los involucrados en una estructura laboral. Protocolos que prevengan y, más importante aún, atiendan este tipo de situaciones son vitales, para que las redes sociales no sean el único medio de demanda y cada denuncia tenga las consecuencias que amerita un acto de esta naturaleza que, sin lugar a dudas, es un cáncer para el pleno desarrollo de los mexicanos y el bienestar del país.

¿Qué entendemos por acoso laboral?Organización Internacional del Trabajo: “Intentos repetidos y persistentes que una persona ejerce sobre otra para atormentar, desgastar, frustrar o conseguir una reacción de otro individuo mediante un trato que continuamente provoca, presiona, asusta, intimida o causa incomodidad en el trabajo. La coacción puede presentarse mediante ataques verbales o físicos, aunque también puede ser sutil y discreta por medio de exclusión, aislamiento o ridiculización de un trabajador en su grupo”.Ley Federal del Trabajo en México (artículo 3 Bis) hace referencia al hostigamiento en entornos laborales y agrega: a. Que el tipo de hostigamiento es vertical descendente en el ámbito laboral y b. Que se expresa en conductas verbales, físicas o ambas.

Metodología

El reporte de @MeTooAgenciasMx y @MeTooCreativos se realizó mediante un análisis cuantitativo sobre los tweets de ambas cuentas. Se estudiaron un total de 346 publicaciones. Para la cuenta de @MeTooAgenciasMx se tomaron en cuenta 244 tweets, mientras que de @MeTooCreativos 102 tweets. Dentro de ambos reportes se analizaron 10 índices de los cuales se obtuvo el porcentaje de: víctimas, tipo de acusación, relación con el acusado, de qué manera se hizo la denuncia, las menciones que se hicieron dentro de la denuncia, la intervención de Recursos Humanos, tipo de acusaciones y el tipo de respuesta que ha recibido el denunciante. Dentro del reporte hay casos donde se excede el 100 por ciento en los resultados, debido a que varias denuncias presentan más de una acusación genérica, directa, personal o a terceros hacia una persona en particular.

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