• En cifras de Zariance, cuatro de cada 10 usuarios consideran Facebook la mejor plataforma de video

  • De acuerdo con Go-Globe, hasta uno de cada cinco videos vistos en la red social son en vivo

  • Aunque el video original de Christchurch solo lo vieron 200 usuarios, se re-subió 1.5 millones de veces en 24 horas

La masacre de Christchurch no solamente fue un momento oscuro para Nueva Zelanda. Para Facebook fue el punto donde quedó claro al mundo su baja capacidad de reacción ante la difusión de contenidos y discursos violentos o de odio dentro de su plataforma. El incidente tuvo un rol importante en reducir el valor y la reputación de la marca ante el mundo. Pero como lo demuestran sus acciones más recientes, la empresa está decidida a cambiar su destino.

Su nueva iniciativa es una serie de medidas adicionales para regular el contenido que se transmite a través de su función livestreaming. De acuerdo con AP, Facebook establecerá una política de cero-segundas-oportunidades para violaciones a sus términos y condiciones. Ahora, cuando una persona rompa las reglas, recibirá una bloqueo temporal o permanente (según la gravedad de la ofensa) de inmediato, en lugar de requerir varias advertencias previas.

Estas nuevas medidas se aplicarán primero solo en su función livestreaming. Pero con el tiempo se espera que también empiecen a utilizarse en otras áreas, como anuncios dentro de la plataforma. Además, Facebook prometió una inversión de 7.5 millones de dólares (mdd) en tecnología de análisis de imagen y video. Se espera que este proyecto ayude a la red social a detectar contenidos editados específicamente para escapar de sus sistemas de monitoreo.

Un reto tecnológico para Facebook

De todas las redes sociales, las que son propiedad de Mark Zuckerberg son las que más negativamente se han visto envueltas en el entorno político. Solamente basta recordar cómo el gobierno de Sri Lanka bloqueó Facebook, Instagram, WhatsApp y otras tras el ataque de abril. Pero también Google se ha metido en problemas con las autoridades de Estados Unidos. Y Twitter, desafiante a la guerra comercial, reafirmó que seguirá teniendo negocios con China.

Pero la situación de Facebook con Nueva Zelanda es mucho más seria. La red social es la responsable que decenas de políticos y tecnológicas se reúnan en la llamada Christchurch Call de París. El objetivo de la reunión no es solo mezclar la habilidad de Zuckerberg, Microsoft, Twitter, Google para crear un mundo mejor. También se quiere llegar a una solución para evitar que la difusión mediática en línea que disfrutó el incidente terrorista no vuelva a suceder.

El que se vayan a aplicar castigos más estrictos, se tenga menor tolerancia y se vaya a invertir en mejores sistemas de detección es, en papel, una genial idea. Pero Facebook es reconocido por su incapacidad para aplicar sus propias reglas. En publicidad política, que dijo se tomaría con gran seriedad en la Unión Europea, admitió fallas graves menos de dos semanas después. Esta fama de incapacidad podría incluso hacer que la red social saliera de ciertos mercados.

Según Newshub, la primera ministra de Nueva Zelanda no descartaría bloquear de forma definitiva a Facebook del país. Jacinda Ardern parece renuente a optar por este camino, pero no lo ha descartado. Mark Zuckerberg debe superar su reputación de indiferente o incapaz ante estos problemas políticos o sociales. De lo contrario, se le podría terminar por cerrar acceso a más de un país. Y no está de más recordar por qué esto es grave para su negocio.

Incluso si los anunciantes están dispuestos a soportar las amenazas a la reputación de su marca, sin presencia en países clave, Facebook no podría ofrecer lo mismo a sus clientes.