• Actualmente, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump está en una gira diplomática por Japón

  • Entre las empresas que han cortado lazos con China se encuentran firmas niponas, británicas y americanas

  • Para 2016, las exportaciones de alta tecnología desde la isla asiática sumaban 86 mil mdd

Uno de los países más prolíficos, en cuanto a desarrollo y producción de tecnología se refiere, es Japón. En cifras de Statista, este mercado nipón tenía un tamaño de aproximadamente 48 billones de yenes. Dicho volumen es equivalente a aproximadamente 438 mil millones de dólares (mdd). En otras palabras, más del doble que la marca más valiosa del mundo. La innovación de la isla asiática es fundamental para el avance científico y económico del planeta.

Pero Japón ha comenzado a blindar su valiosa industria innovadora ante el resto del mundo. De acuerdo con Reuters, las autoridades niponas acaban de anunciar cambios a su lista de restricciones de propiedad extranjera. Este compilado contempla varias empresas que, por ley, enfrentan severos impedimentos para que sus operaciones sean dirigidas por agentes de otros países. A partir del próximo primero de agosto, se agregarán varias firmas tecnológicas.

El gobierno de Japón no mencionó específicamente que países o compañías serían sujetas a estas nuevas restricciones. Pero sí se dijo que responde directamente al conflicto comercial entre los Estados Unidos y China. En específico, por las preocupaciones en  ciberseguridad y transferencia de tecnología. Ministros nipones afirman que las medidas están dirigidas a prevenir que se filtren programas o proyectos considerados importantes para su seguridad nacional o su capacidad de defensa.

Las nuevas limitaciones tecnológicas de Japón

Ya hay varias víctimas, posibles y confirmadas, del conflicto entre Estados Unidos y China. Huawei, en cuestión de unas horas, perdió su alianza con Google y con cuatro proveedores de componentes para smartphones. Por su parte, sus competidoras estadounidenses recibieron un duro golpe cuando anunció su propio sistema operativo y reafirmó que podía sobrevivir el conflicto comercial todo el año. Incluso el acceso a internet de los mexicanos sería golpeado.

Sin embargo, la determinación de Japón es particularmente dura. Entre las empresas niponas de tecnología más importantes se cuentan Fujitsu, Panasonic, Sony y Toshiba. Ya de por sí hay preocupaciones que la isla esté siendo demasiado complaciente con su aliado norteamericano a costa de su público y su economía. A eso hay que sumarle que, de acuerdo con McKinsey, las compañías high-tech nacionales tuvieron un rendimiento deficiente la década pasada.

Reuters apunta que la regulación de Japón obliga a los inversores extranjeros a someterse al poder gubernamental. En cualquier compra de acciones que represente más del 10 por ciento de una firma nipona, los agentes de otros países están obligados a notificar al gobierno. Si no se cumple este requisito, o si las autoridades consideran que la transacción va en contra de los intereses nacionales, el poder federal puede revertir legalmente la adquisición.

Varias compañías de Japón probablemente podrían perder valiosas inversiones de agentes chinos que podrían hacerlas crecer y mejorar en competitividad. Esto a su vez afectaría el crecimiento del país a mediano y largo plazo. En algún momento dado, si el conflicto comercial escala más, se podría incluso limitar la inyección de capital estadounidense. Este cierre significaría que menos productos de alta calidad estarían disponibles para el consumidor global.

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