• México solo cortaría 100 mil barriles de su producción mensual de petróleo para ajustarse al tratado de la OPEC

  • Originalmente, la expectativa era que el país redujera en hasta 400 mil unidades esta cifra

  • Ante la decisión, la secretaria de Energía del país agradeció a Rusia, EEUU, Arabia Saudita y otras naciones por el acuerdo

El mercado del petróleo global pasa por el peor momento de su historia. No solo es aún un bien no-renovable en severo riesgo de extinción ante la extracción excesiva y la aparición de múltiples alternativas sustentables. Además, por  un conflicto entre Rusia, Arabia Saudita y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC), su precio está en un nivel históricamente bajo. Algo que, además, podría afectar las finanzas públicas de naciones como México, que dependen de él.

Pero podría, al menos para algunos, estar muy cerca la luz al final del túnel. De acuerdo con AP, la OPEC, Rusia y otras grandes naciones productoras de petróleo llegaron a una decisión histórica el domingo en la tarde/noche. Todos, incluido (apenas) México, apuntaron que iban a trabajar para reducir en un 10 por ciento toda su extracción y distribución del llamado “oro negro”. Esto, en un esfuerzo por contrarrestar el efecto económico negativo traído por la pandemia de COVID-19.

La idea es que, con la menor producción de petróleo, se pueda volver a aprecia el precio del barril, que se desplomó en los últimos días a raíz de la menor demanda y mayor oferta. Se espera que el cambio tenga lugar entre mayo y junio, que también podrían ser de los meses más duros para las naciones que “enfermaron” de COVID-19 alrededor de febrero y marzo. Claro, no todos los países cooperarán igual. México, por ejemplo, se rehusó a ceder más de 100 mil de sus barriles al mes.

Una tormenta preparándose para México

Resulta evidente que la situación económica del país es delicada, por decir lo menos. Hace poco más de un mes, el INEGI confirmó que el PIB de México se había contraído en un 0.1 por ciento durante 2019, la primera vez que se registra un retroceso anual en una década.  A eso se le debe de sumar el efecto de la COVID-19, que podría contraer aún más su actividad productiva. Por si fuera poco, se podrían perder millones de empleos y de empresas en las próximas pocas semanas.


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En este sentido, es evidente que México se haya rehusado a reducir su producción de petróleo. Al final de cuentas, aún las finanzas del gobierno dependen en gran parte de la viabilidad que tiene Pemex. Y como el Gobierno federal ya se comprometió a no incrementar impuestos en el corto plazo, depende aún más de esta dinámica. Pero queda claro que la nación “impuso” su voluntad. Será de los pocos países en la negociación que, tras protestar, sacrificará poco pero ganará mucho.

Pero la victoria de México en esta batalla saldrá cara. Hay que recordar que EEUU fue un gran negociador en las discusiones y fue ampliamente responsable de que el resto de los países dejaran a su aliado sacrificar menos que el resto. Habrá muy pronto un favor que pagar ahí. Por otro lado, la actitud de solo rehusarse a cortar su producción de petróleo, aunque todos los miembros están en una posición similar, afectaría su reputación. No solo en esta industria, sino en muchas otras.

El mercado del petróleo

Se podría pensar que es una exageración, pero la “victoria” de México ante la OPEC es enorme. No hace falta ver más allá de algunos de los países cuyas finanzas podrían haber estado en un severo riesgo si no se volvían a levantar los precios del crudo. A eso se deben sumar efectos secundarios del mismo fenómeno, como la fortificación de ciertas monedas internacionales. O bien, la siempre posible súbita alza en los precios de la gasolina como un resultado de todas estas fluctuaciones.

Alrededor del trato de la OPEC con México y los demás países petroleros del mundo, también se ha dicho mucho en el circuito de medios. De acuerdo con Bloomberg, la nación latinoamericana estuvo a punto de tirar todo el acuerdo internacional por su negativa a cooperar. El NYTimes dice que no solo es el petróleo, sino otras industrias energéticas las que están al borde del colapso. Y según AA, la situación podría no normalizarse sino hasta que entre mayo, en cuestión productiva.

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