• En 2017, Apple habría iniciado un proyecto de aceleración muy similar en Bengaluru, India

  • Tanto en China como a escala mundial, las ventas de iPhone han ido en picada los últimos años

  • A mediados de junio, la tecnológica pidió a sus proveedores estimar su capacidad para mover la producción fuera de China

La compañía de Tim Cook sigue coqueteando con China. De acuerdo con Reuters, Apple ha comenzado un programa de aceleración en Shanghái. La iniciativa proporcionará cursos, talleres de trabajo y sesiones de networking a talento local. Esto, con el objetivo de fomentar el desarrollo de un sano ecosistema mobile que le ayuda a transitar a un esquema de servicios.

Mediante un comunicado, Apple apuntó que también busca reforzar la presencia de su tecnológica en uno de sus mercados más fuertes en Asia. La firma Everscore ISI, citada por Reuters, señaló que los ingresos por servicios de la tecnológica (apps, software y contenidos) crecieron a escala global. Parte de este crecimiento se debió a un mejor rendimiento en China.

Otra iniciativa de Apple que no agradará a EEUU

Si bien el proyecto de aceleración es provechoso, no deja de ser controversial. Esto, porque Apple es de las marcas atrapadas en la guerra comercial Estados Unidos (EEUU)-China. Y no es la primera vez que Tim Cook toma una decisión similar. A finales de junio, anunció que trasladaría la manufactura de sus nuevas Mac Pro al país asiático. Esto a pesar que la nación es responsable de una caída del 29 por ciento en sus ventas.

No parece una buena idea que Apple esté invocando la ira de EEUU. Y es que la guerra comercial con China está empezando a desgastar a la administración norteamericana. No solo sus propias compañías se están poniendo en su contra. Las medidas restrictivas ni siquiera tendrían el efecto deseado. Y mientras su rival está aplicándole las mismas sanciones de regreso, otras regiones aprovechan el momento para reforzar su liderazgo.

En este sentido, Apple estaría tentando mucho a la suerte. Las autoridades de EEUU ya están poniéndole mucha presión desde otros ámbitos. Si sigue forzando su jugada, podría provocar fuertes represalias desde el gobierno federal. Y considerando el temperamento del Ejecutivo norteamericano, es posible que ni siquiera la ley pueda salir a defender a la tecnológica.