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El caso de la renovación de Snapchat: Una lección sobre las ventajas de una reestructuración

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  • Según PwC, la innovación es una necesidad de negocio para el 43 por ciento de las empresas

  • De acuerdo con Forbes, muchas empresas temen a una reestructuración por una posible falta de liderazgo

  • McKinsey señala que transformar por completo un negocio, si se hace de forma inteligente, permite recortar costos

Tanto el dinamismo como la innovación son conceptos muy incrustados en la mentalidad de las compañías hoy en día. En 2015, un estudio de Lab42 (citado por Customer Think) señalaba que para ocho de cada 10 consumidores, era importante que las marcas trabajaran en nuevas ideas. Pero aún hay resistencia al cambio. Según Torben Rick, 33 por ciento de los gerentes y 39 por ciento de los empleados se oponen a (y sabotean) una reestructuración de negocio.

Una compañía que ha logrado éxito en su reestructuración ha sido Snapchat. A inicios del año, empezaba a dudarse su viabilidad a largo plazo. Sin embargo, emprendió un largo y doloroso proceso de reestructuración. Así no solo recuperó su nivel de usuarios y ventas en cuestión de meses. Según AdAge, rompió récords históricos en su más reciente presentación de resultados.

¿Miedo a una reestructuración?

Pocas compañías se atreven a realizar cambios significativos en su modelo de negocio. Parte de la razón es que, como lo expresa Business Careers, es difícil transmitir correctamente a los colaboradores la necesidad de una reestructuración. Esto a la vez provoca que los individuos presenten una aversión al proceso. También es complejo porque suele significar también una transformación cultura. Y, de acuerdo con Deloitte, son procesos complejos de implementar.

Asimismo, iniciar una reestructuración puede significar el fin del negocio. Fulcrum Inquiry apunta que se debe evaluar la validez a largo plazo de la compañía. Y, si los retos financieros son muy altos, el desenlace suele ser la bancarrota o liquidación de la empresa. Irónicamente, no hacer nada también puede condenar a la organización. Solo en México, según Rankia, las empresas con más de 25 años de vida tienen una probabilidad de muerte de 89 por ciento.

Una reestructuración no debería ser vista como un gasto para mantener la compañía a flote. Al contrario, se trata de una evolución necesaria para la supervivencia de muchos negocios. Y en este sentido, apostar todo a una reestructuración profunda da la oportunidad de éxito a largo plazo. Tanto no actuar como fracasar en el cambio implica perder el rumbo y desaparecer. Pero triunfar en esta evolución permite aspirar a un potente liderazgo en el mercado.

Las oportunidades, en estos términos, son mucho mejores a largo plazo cuando se apuesta a una reestructuración.

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