• Inicialmente, se espera que el proyecto de Libra se utilice para la transferencia de dinero peer-to-peer

  • El órgano de gobierno de la criptomoneda estará radicado en Suiza, por lo que se regulará con las leyes locales

  • Sin embargo, sin la aprobación de las autoridades de EEUU, Facebook no la podrá operar en su país de origen

No parece que Facebook vaya a salirse pronto con la suya para el lanzamiento de Libra. Al menos así lo da a entender el secretario del Tesoro de Estados Unidos (EEUU), Steve Mnuchin.  De acuerdo con Reuters, el funcionario cree que la criptomoneda está lejos de obtener la aprobación de los reguladores. No mencionó cuándo se podría dar el visto bueno al proyecto.

Mnuchin apuntó que la criptomoneda podría ser utilizada en actividades de lavado de dinero. Señaló que, en ese sentido, la compañía debe asegurar correctas medidas para evitar el uso ilícito del proyecto. Afirmó Facebook y cualquier otro proveedor de servicios financieros digitales deberían cumplir con las mismas normas que las instituciones tradicionales.

Facebook pagará factura con su criptomoneda

Las declaraciones de Mnuchin hacen eco a las que el presidente Donald Trump realizó días antes. El ex-magnate mostró abiertamente su desidia hacia el proyecto de Facebook y cualquier criptomoneda en general. También instituciones fuera de EEUU han mostrado preocupación por la llegada de grandes tecnológicas a estas actividades. Incluso se ha calificado sus iniciativas como un “riesgo para la estabilidad del mercado financiero global”.

Para las fintech, en especial aquellas con una criptomoneda, ha sido complejo ganarse la confianza del sector tradicional. Algunos bancos desestiman su capacidad de revolucionar el mercado financiero. Varias marcas e instituciones también han buscado reducir su atractivo entre el público general. Países como la India incluso le declararon abiertamente la guerra a estas innovaciones.

Si cualquier criptomoneda tendría dificultades para ganarse la confianza de los EEUU, Libra tiene una barrera más difícil de superar. Hay una clara animosidad entre el gobierno federal y Facebook por cuestiones de privacidad y seguridad.

Además, Facebook ni siquiera ha podido convencer a las autoridades de EEUU que ha recibido castigo suficiente por Cambridge Analytica. Tampoco convence al público ni a sus accionistas que su cúpula ejecutiva tiene control sobre la empresa.

En este sentido, si la criptomoneda de la red social depende de convencer a los reguladores que podrá cumplir con las medidas anti-lavado de dinero, es un caso prácticamente perdido. Y parece que, por fin, se le pasará factura por lo que se creía que era una reputación de marca a prueba de todo.

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