• La ceremonia de firma debería haber empezado hace solo unos minutos

  • Se espera contar con los representantes comerciales de México, Canadá y EEUU

  • Entre ellos, el americano Robert Lighthizer y la canadiense Chrystia Freeland

La relación México-Estados Unidos (EEUU)-Canadá no siempre ha sido amigable. No solo los reguladores de la administración de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tratan de bloquear algunos de los tratos comerciales más grandes de la Unión Americana. Donald Trump también se ha encargado de poner mayor tensión gracias a su personalidad explosiva. Canadá además se caracteriza por defender celosamente sus intereses económicos ante sus aliados globales.

De todas formas, es imposible negar que la relación económica en América del Norte es buena a todas las partes. Según Chuck Grassley, permite que México, EEUU y Canadá accedan a bienes, servicios y productos de manufactura a buen precio. The Business apunta además que ha ayudado a triplicar, y por tanto fortalecer, el comercio entre los países. Por su parte, la ITA recuerda permite vigilar con mayor eficacia la propiedad intelectual de todas las empresas.

Pero este equilibrio entre las economías se puso en riesgo con la llegada del presidente Trump y su promesa de eliminar el “desventajoso” TLCAN. Desde entonces, los tres países están sumidos en una interminable serie de negociaciones y peleas que satisfaga a EEUU, pero no perjudique ni a México ni a Canadá. Si bien en algún momento se temía que el T-MEC no fuera a llegar nunca y se quedara como un proyecto fracasado, finalmente el proceso llegó a su fin.

Anuncian firma del tratado México-EEUU-Canadá

De acuerdo con Reuters, el documento final del T-MEC por fin está listo para ser firmado por todos los países involucrados. AMLO afirmó incluso que el tratado cerraría oficialmente esta misma tarde con la rúbrica de México, EEUU y Canadá. Se espera que el emblemático evento ocurra en el Palacio Nacional de la capital latinoamericana. Obrador agregó que, aunque aún se requiere de la aprobación del Congreso, es un “buen trato” para el país y sus socios.


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Esta nueva versión del T-MEC, aparentemente la última que se va a generar, tiene algunos cambios clave solicitados por el Senado de los EEUU. Estas adecuaciones no solo cambian algunos elementos sobre las políticas para el comercio de acero y hierro entre las naciones. Asimismo, están enfocadas a forzar a las autoridades de México a establecer nuevas leyes laborales. Esto, con el fin de hacer al país más competitivo en el mercado a nivel regional.

Un cambio radical para América del Norte

La firma del T-MEC ha sido un tema consistente en México a lo largo de los últimos meses. Desde agosto de 2018 que se decía que el país y sus socios comerciales habían alcanzado un trato satisfactorio para todas las partes. El mismo nombre de este sucesor del TLCAN también se llegó a volver tendencia en las redes. Por supuesto, su negociación también tuvo grandes efectos tanto en el desarrollo de la política de AMLO como en las decisiones de las marcas.

De cualquier forma, el T-MEC es una buena noticia para México y sus socios. Siendo que en algún momento se temía que el TLCAN simplemente fuera a desaparecer sin reemplazo, este acuerdo es un enorme respiro. Tal vez en las pasadas semanas había un ambiente mucho más relajado y certero, pero no siempre fue así. Por más de un año las marcas sabían que no tener ningún acuerdo con EEUU y Canadá es mucho peor que tener uno que no funcionara del todo.

Ahora falta ver si Canadá o México, específicamente sus cámaras legislativas, tienen algo que decir en contra del acuerdo. Aparentemente hay voluntad de todas las partes para llegar al final del T-MEC. Pero con una temporada electoral inminente en EEUU, tal vez algún grupo político tendría fe de llegar a un mejor acuerdo con algún candidato demócrata a la cabeza en Washington. Es poco probable, pero mientras no se implemente, en verdad todo puede pasar.