• La multa de Qualcomm equivale al 1.27 por ciento de sus ingresos anuales en 2017

  • Icera eventualmente fue adquirida por Nvidia y, dentro de su nueva compañía madre, abandonó el mercado de los chips

  • Según The Verge, y así como en 2011 con el 3G, Qualcomm es de las pocas empresas que quedan en el mercado del 5G 

Autoridades de la Unión Europea (UE) siguen en su cacería de brujas contra las marcas de tecnología. De acuerdo con un comunicado de prensa, la Comisión del bloque acaba de imponer una multa de 272 millones de dólares (mdd) a la estadounidense Qualcomm. La amonestación responde a prácticas anti-competitivas de la compañía hace casi una década.

De acuerdo con los reguladores de la UE, Qualcomm abusó su posición como líder del mercado. La marca presuntamente habría vendido masivamente sus chips para la red 3G a precios por debajo del costo de producción. Esto, con el objetivo de forzar a su rival Icera a salir del mercado. Las autoridades determinaron que la estrategia “deterioró la competencia y la innovación en este mercado y limitó las opciones disponibles a los consumidores”.

Competitividad en la UE

El caso de Qualcomm es el más reciente ejemplo del miedo que tienen las autoridades de la UE ante la creciente influencia de ciertas marcas tecnológicas. Ayer, reguladores lanzaron una investigación en contra de Amazon por usar injustamente datos de otros retailers. Reino Unido también inició pesquisas en la industria de la publicidad digital para detectar posibles daños al mercado y los consumidores.

También es muestra del miedo que quiere infundir la UE a otras marcas. En marzo, la Comisión impuso una multa de mil 490 millones de euros a Google por abuso de su posición. Marriott tuvo que pagar una cuantiosa amonestación hace una semana por filtraciones de datos. Y tanto Facebook como British Airways han recibido varios castigos. El bloque europeo incluso reconoce que la cifra que pagará Qualcomm es principalmente una advertencia para el resto del mercado.

Todos estos ejemplos dejan en claro que las autoridades de la UE no dejarán de tratar de imponer su puño de hierro sobre las marcas. Al menos, no en el futuro a corto o mediano plazo. Para las marcas, especialmente aquellas con una posición dominante, significa que deben reconsiderar sus estrategias de diversificación y potenciación de negocio. O bien, incrementar el gasto en sus unidades legales para poder lidiar con la crecientes multas.