• Amazon tiene más de una decena de marcas en productos de consumo, incluyendo comida y moda

  • Por ventas de su propia oferta, la marca logró ingresos de 140 mil millones de dólares en 2018

  • Menos de una cuarta parte de las búsquedas en su plataforma de hecho incluyen el nombre de una marca, propia o ajena

La principal estrategia de negocios de Amazon podría ser la causa de su perdición. Cuando menos en la Unión Europea (UE). AP reporta que las autoridades del bloque han comenzado una nueva investigación contra la marca de Jeff Bezos. Su objetivo es averiguar si el retailer online tiene una ventaja injusta contra sus rivales. Específicamente, en la forma que utiliza los datos de su plataforma para mejorar sus propios productos.

Esta investigación es un seguimiento a una investigación preliminar empezada por la UE el año pasado. En ella, se empezó a averiguar si la posición de Amazon como vendedor de productos y administrador de una plataforma de ventas constituye una falta anti-competitiva. La marca de Bezos prometió cooperar con los reguladores. Por su parte, los funcionarios europeos apuntaron que solo desean confirmar si la empresa cumple con las reglas del bloque.

¿Riesgo mortal para Amazon?

Varios países están detrás de Amazon y otras tecnológicas por cuestiones de competencia. Google, Apple, Facebook y la retailer iniciaron esta semana una comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos (EEUU). Los distribuidores de publicidad digital también sufren un asedio por parte de las autoridades británicas. Incluso se ha planteado cómo marcas como Disney podrían sumergirse en este tipo de controversias tarde o temprano.

El problema de la investigación de la UE es que Amazon no es precisamente discreto con sus prácticas. Ayer mismo ofreció un “soborno” a sus suscriptores Prime para que les dejaran espiar a sus rivales. Reino Unido, hace dos semanas, cuestionó a la retailer por “querer darle todo al consumidor, de cualquier forma posible”. Incluso ha subido la apuesta a sus planes de proveer directamente internet a las personas para incrementar su audiencia potencial.

La realidad es que la UE, sin importar la legislación, de seguro considerará que las prácticas de Amazon son anti-competitivas. Si no son una falta a la ley, trabajaría rápidamente para enmendar sus reglas. Así pues, la retailer online tendrá que, tarde o temprano, ajustar su modelo de negocio para complacer a los reguladores europeos. O bien, abrir su base de datos al mundo (de forma parcial o total, gratuita o pagada) para igualar el terreno de juego.