• Es posible que estemos a punto de revivir una vieja dinámica para satisfacer nuestras necesidades de productos.

  • Loop, un sistema que reúne a diferentes marcas con la idea de cambiar el precepto de que cualquier envase debe ser desechado.

  • Las empresas ya no están apostando por el plástico sino por el papel, de ahí que empresas de embalaje de cartón estén creciendo.

Los consumidores ya no buscan el consumir por consumir, las mayores preocupaciones para ellos son el rendimiento de los productos, su manera de desenvolverse frente al ambiente y la forma en la que los productos están envueltos.

La idea de fabricar envases resistentes y reutilizables son una tendencia, que ha nacido por la necesidad de hacer que nuestro impacto frente al medio ambiente sea menor. La fabricación de envases que sean amables con la naturaleza y que garanticen la conservación de los productos empacados es una prioridad para las empresas, como ejemplo está el hecho de que ahora la apuesta de las empresas ya no radica en el plástico sino en el cartón, de ahí que empresas de embalaje de cartón estén creciendo, Smurfit Kappa es el ejemplo, ingresó 9 millones de euros en beneficios, durante 2019.

Ante la problemática diferentes estrategias han comenzado a surgir una de ellas es el proyecto de Loop, idea que busca, junto a otras marcas, diseñar un sistema de embasamiento sostenible.

Nueva forma de envases, vieja fórmula

La evolución de envases encontró la respuesta en una antigua forma, es posible que estemos a punto de revivir una vieja dinámica para satisfacer nuestras necesidades de productos, aquella donde se recogían los envases para rellenarlos y luego se volvían a dejar al pie de la puerta para que nuevamente se llenaran.

Esta dinámica descrita puede llegar de la mano de Loop, un sistema que reúne a diferentes marcas con la idea de cambiar el precepto de que cualquier envase debe ser desechado. Los consumidores, adeptos a la marca, pueden comprar online, desde la web de Loop, recibir en casa los productos envueltos con bolsas reutilizables y una vez usados los productos de la misma compañía recogerían en casa los envases vacíos para reponerlos con nuevo producto cuando éstos sean requeridos.

El servicio estará disponible con diferentes marcas, 40 en total, que buscan cambiar el sistema de consumidores y marcas. Algunas de esas compañías son: Gillete, Dove, Axe, Colgate, Rexona o Tropicana. Una coalición que representa un esfuerzo para crear sistemas de envases circulares. Esto también implica el ejercicio de las marcas por probar nuevas formas de envases, por ejemplo ya deben incursionar en el uso de botellas de cristal, aluminio o acero.

El servicio de este proyecto iniciará en Nueva York, Pensilvania y Nueva Jersey, esta asistencia no solo estará presente en Estados Unidos, también auxiliará en París, Francia. El proyecto espera ser enlazado a nuevos mercados durante 2020.

¿Oportunidad para las marcas o atención a una necesidad?

Cada vez son más las marcas que se preocupan, a nivel global, por mejorar su oferta de productos y por hacer que sus envases tengan un impacto menor. Es más común que empresas como Nestlé, PepsiCo, Starbucks o McDonalds inviertan en ambiciosos planes de estrategias para contribuir en la tendencia en pro de la naturaleza. Por ejemplo McDonald´s hace poco eliminó el uso de popotes en sus establecimientos, Nestlé ya apuesta por envases sostenibles y Starbucks hace lo mismo.

Ante esta tendencia más de una marca ya intentó subirse al tren, ahora es indispensable tener una compañía y apostar por productos amistosos con el medio ambiente. Tal y como señaló el director de Rrebrand, Alejandro Castillo, en entrevista para el medio InfoNegocios, “los negocios que resultan atractivos se construyen integrando tres pilares: los valores ecológicos, sociales y económicos. Es lo que se conoce como Triple balance, un nuevo concepto que resulta estratégico”. En la actualidad el impacto en la ecología se plantea como algo angular para la construcción de cualquier marca.

Esto sea tendencia o no las marcas ya vieron una oportunidad en ella, de acuerdo a Nielsen el 66 por ciento de los consumidores están dispuestos a pagar más por un producto que lleva la etiqueta de marca sustentable o si esta es una compañía socialmente responsable.

Esta idea también se refuerza con una investigación de GlobalWebIndex, que estableció durante 2019 que el 57 por ciento de los consumidores están dispuestos a elegir una marca sostenible, sin importar precios, solo si ésta es amable con el medio ambiente. De hecho el mismo estudio también señala que el 61 por ciento de los consumidores pondrían en consideración cambiar de marca si descubren que la seleccionada no es ecológica.

Tendencia o no, esto también beneficia a las marcas. Lo que si es urgente es hacer que nosotros como consumidores y las marcas hagan que esta tendencia se convierta en un comportamiento concreto.