• Uber tiene una política para cubrir los gastos de empleados en ciertos conflictos legales

  • Sin embargo, la tecnológica se negó a aplicar esta medida para su ex-ingeniero, considerando la naturaleza de esta guerra

  • El conflicto entre estas marcas comenzó desde 2015-2016, con la adquisición de la compañía Otto

No es poco común que las marcas se peleen entre sí. Lo que sí difiere mucho de caso en caso es la forma que se llevan a cabo estas luchas. Algunas son más una estrategia de marketing que otra cosa, con comerciales y activaciones hechas para burlarse unas de las otras. También hay decisiones de negocio, como arruinar el lanzamiento de una rival con alguna promoción. Y, en los eventos más extremos, este tipo de rencillas pueden llegar a un conflicto del tipo legal.

Justo en los tribunales está cerrándose lo que podría ser el último capítulo de una guerra entre dos de las marcas más influyentes en conducción autónoma: Google y Uber. Desde hace años que las compañías tienen un conflicto legal luego que un experto de la subsidiaria de Alphabet abandonara la compañía y presuntamente robara secretos de negocio. La persona luego se llevaría estos documentos a la plataforma de taxis compartidos, tras la adquisición de Otto.

De acuerdo con Reuters, la persona en cuestión, Anthony Levandowski, aceptó ser culpable de robar secretos de conducción autónoma en Google y llevarlos a Uber. El experto, quien ya no labora con ninguna de las marcas, recibiría una sentencia de hasta 30 meses de prisión. La sentencia se suma a los 179 millones de dólares que el ex-ingeniero le debe a la subsidiaria de Alphabet por otras sentencias. No se sabe cuándo los tribunales cerrarán formalmente el caso.

Guerra de marcas

Por desgracia, es relativamente frecuente que alguna compañía se vea envuelta en un conflicto del tipo legal. Facebook frecuentemente recibe demandas por el presunto mal uso que le da a la información de sus usuarios. En enero, dos ejecutivos de McDonald’s lanzaron un proceso en contra de la cadena por supuesta discriminación racial. También Hertz y Accenture llegaron a la corte en 2019 cuando las marcas empezaron a pelearse por incumplimiento de contrato.


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El caso de Uber y Google es interesante de observar. Las dos marcas son consideradas líderes en el desarrollo de la tecnología de conducción autónoma. Así que, el que la subsidiaria de Alphabet haya ganado todas las demandas por este caso le da una ventaja crucial en el sector. No solo le demuestra a otras marcas que es muy difícil ganarle en los tribunales. También la deja en una posición inmejorable para seguir afectando los avances de la plataforma de taxis.

La sentencia de Levandowski podría ser el golpe final en la guerra legal entre las dos marcas. Ya desde 2018 que se había llegado a un acuerdo privado entre Uber y Google para dejar en paz el asunto entre ambas. Sin embargo, la sentencia del ex-ingeniero podría ayudar a minar la imagen de la plataforma de taxis compartidos. No necesariamente entre el público en general, a quien no le interesará mucho la noticia. Sino entre los inversores que financian su negocio.

Robos entre compañías

Tampoco es la primera vez que una empresa acusa a otra de copiarle sus ideas o cometer una forma de espionaje organizacional. Por ejemplo, en mayo del año pasado, Louis Vuitton acusó a una retailer china de robarse un diseño suyo, como parte de su guerra contra las marcas que imitan sus productos. Un negocio de zapatos sustentables también acusó a Amazon de copiar el diseño de uno de sus tenis, sin el enfoque ecológico. Incluso Google ha sido señalado así.

Este tipo de acusaciones entre marcas son bastante serias. Y es que el espionaje empresarial es uno de los mayores temores de los negocios. De acuerdo con G4S, puede privar a las marcas de talento muy valioso, incluso clave, para su estructura corporativa. En información de Investopedia, incluso hay ciertos emprendimientos que se dedican a recolectar estos datos de las compañías. Y según McAfee, incluso puede afectar severamente a todos los mercados.