• De acuerdo con el mismo Louis Vuitton, obtuvieron ingresos por 46.8 millones de euros en 2018

  • Los productos que cometen plagio de otras marcas son entre el cinco y nueve por ciento del comercio global

  • De acuerdo con Statista, la piratería afecta principalmente a calzado, ropa, productos de piel y electrónicos

Por desgracia, el plagio no es un fenómeno raro entre compañías. Constantemente se acusa a las marcas de haberse robado la propiedad intelectual de otros agentes. Si no son logos, se trata de recursos visuales y hasta música. Las demandas que surgen de estas acusaciones, por lo general, deben determinar la delgada línea entre inspiración o coincidencia y la apropiación ilegal de contenido ajeno. Pero en muchos otros casos, la respuesta es clara como el agua.

Según el South China Morning Post, la empresa diseñadora Louis Vuitton ha demandado a dos subsidiarias de la empresa china de zapatos Belle International. La marca de lujo apunta que su rival asiática está vendiendo una imitación de sus LV Archlight Trainers. La versión pirata de los tenis habría empezado a distribuirse en julio del año pasado. El plagio habría ocurrido después del lanzamiento de los originales, en la colección primavera-verano de 2018.

A la izquierda, los tenis originales de Louis Vuitton. A la derecha, la versión plagiada por Belle International.

El medio asiático apuntó que Louis Vuitton presentó los documentos ante la corte de China el viernes pasado. La marca francesa exige a Belle International que sus subsidiarias no vuelvan a violar las reglas de derechos de autor. Asimismo, solicita que todos los productos de imitación se retiren de anaqueles, tiendas y plataformas electrónicas. Además, solicita que los tenis falsos sean destruidos y se pague una cifra, no revelada, para compensar el plagio.

Copyright, plagio y piratería

Las plataformas y compañías asiáticas han sido señaladas varias veces por lanzar productos ilegalmente similares a los de empresas norteamericanas y europeas. Hace una semana, el gobierno de Estados Unidos acusó a Alibaba y su rival Pinduoduo de facilitar la compraventa de mercancía de imitación en China. Si bien ambas empresas rechazaron la acusación, la agencia reafirmó que ninguna ha hecho suficiente para reducir este tipo de plagio en su negocio.

Para muchas compañías, la lucha contra la piratería se ha convertido en una prioridad para su negocio. Y es que, de acuerdo con Birkenstock, el plagio de productos y marcas ajenas es una industria con un volumen similar a la economía de Australia. La firma apunta que no solo las empresas pierden ingresos cuando el copyright de su oferta se ve vulnerado. También, afirma, se pierden plazas de trabajo e incluso se pone en riesgo la salud de los consumidores.

Si bien Louis Vuitton está en su derecho de presentar una demanda contra la responsable del plagio, podría no ser la mejor estrategia a largo plazo para eliminar la incidencia de la piratería. De hecho, es posible que toda la industria occidental esté empleando un enfoque no tan óptimo. Actualmente, las marcas están antagonizando a sus equivalentes asiáticas. Entrar en conflicto directo, a largo plazo, solo puede generar mayores fricciones e incidentes a futuro.

Una mejor estrategia sería acercarse con un tono cooperativo. A Louis Vuitton le sería más conveniente establecer una alianza con Belle International para, en conjunto, terminar con el plagio de productos. El enfoque más amistoso podría generar buena fe de las compañías chinas. Lo mismo con las plataformas de Alibaba y Pinduoduo: el gobierno estadounidense podría conseguir mejores resultados con asociación que con plena confrontación.

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