• La campaña va a ser distribuida a través de Facebook, Twitter, YouTube y Pinterest

  • Según Statista, el consumidor promedio come entre una y tres bolsas de Lay’s a la semana

  • El año pasado, la marca registró ventas valuadas en mil 694 millones de dólares

No es poco común que las marcas hagan referencia a sus fanáticos o clientes en alguna campaña. Por ejemplo, Billie intentó hablar directamente con sus consumidoras para que dejaran de comprar sus productos y se unieran al Movember. GAP, en su comercial para Navidad, decidió romantizar la importancia de uno de sus suéteres para los consumidores. Budweiser incluso le pidió ayuda a sus clientes para construir una activación de Halloween.

Lo cierto es que involucrar a los clientes en una campaña comercial tiene buenos resultados. Chetna Bansal, líder de Elevate 42, apunta que este público es el más valioso, pues tienen una relación más cercana con el negocio. Aunque no siempre es fácil que las personas participen en estas activaciones, Smart Insights propone la personalización de servicios como motivador. Mientras, Forbes menciona que también hay varias estrategias a disposición de las empresas.

Si bien hay varias herramientas para que los consumidores se relacionen y participen con la marca en una campaña, varias marcas tratan de representarlos en sus mensajes comerciales. Esta estrategia suele ser más conveniente que de hecho coordinar al público en una estrategia publicitaria, con casi los mismos resultados. Pero no siempre las compañías pintan la mejor imagen de sus seguidores. A veces la visión puede ser poco halagadora, por decir lo menos.

Una campaña con fanáticos aterradores

Ejemplo perfecto es la última campaña de Lay’s, el nombre global de la marca Sabritas. Hace unos días, la empresa lanzó el comercial Surprise, donde se retrata a un tipo específico de consumidor. La compañía logra mostrar qué tan perturbadores son aquellos clientes que, sin importar el momento, siempre quieren consumir sus productos. El resultado es un video a medio camino entre lo perturbador y lo gracioso, que hace desear que todo sea algo ficticio.


Notas relacionadas


La campaña abre con un grupo de personas comiendo las papitas de la marca en un salón de conferencias. De lejos, dos de sus compañeros de trabajo discuten cómo esos cuatro siempre aparecen cuando alguien abre una bolsa de Lay’s. Ante la incredulidad de uno de ellos, el otro le cuenta varias veces donde llegaron inesperada y súbitamente. Por ejemplo, en una fiesta infantil, durante un partido de fútbol y hasta una íntima sesión de películas de en plena noche.

Burlarse de los consumidores

No es la primera campaña que hace una broma directa enfocada a satirizar las acciones y actitudes de los clientes. Hace unas semanas, HP Omen simplemente criticó a aquellas personas que pasan demasiado tiempo de sus vidas en canales digitales. Por su parte, Hotels.com aseguró en su más reciente comercial que las mujeres no van de vacaciones por sus hijos. Burger King, para lanzar una hamburguesa en México, se rió de sus clientes gringos.

¿Deberían seguir las empresas creando estas representaciones exageradas, burlonas, de algunos de sus comensales? En general, la respuesta sería sí. Justo porque cada campaña utiliza versiones extravagantes de sus consumidores, es poco probable que alguna persona que de hecho sigue a las marcas se sienta ofendida. Al mismo tiempo, estas activaciones pueden ayudar a las personas a reír y crear empatía con la marca, al verse reflejadas un poco.

Por otro lado, es importante que cada campaña sea probada con mucho cuidado. Tal vez una empresa no piense de inicio que el anuncio o video será ofensivo para alguien. Pero ya ha habido veces que una persona o grupo logra odiar una idea en apariencia inocente. En este sentido, es crucial que las marcas tengan mucho cuidado con cada nueva iniciativa. Si no, es muy posible que vayan muy lejos y provoquen un sentir de profundo rechazo en la audiencia.