• La acciones de Amazon se valúan en más de mil 700 dólares por título, 30 veces más que su precio al debutar en la bolsa

  • Jeff Bezos se coloca en la cima de los millonarios más acaudalados de todo el mundo

  • De acuerdo con Statista, el divorcio más caro de la historia fue el protagonizado por el dueño de Blue Origin

Entre los grandes retos de las tecnologías autónomas, está la financiación. Grandes empresas, como Tesla, se han visto metidas en significativos problemas al tratar de desarrollar un sistema propio por su cuenta. Otras compañías, como Uber, han encontrado mayor éxito al aceptar inversiones de otros agentes de la industria. Amazon parece tener una estrategia algo distinta.

De acuerdo con AP, Amazon lanzará su servicio de entregas con robots autónomos en otra ciudad de Estados Unidos (EEUU). Específicamente, en Irvine, California. La notica llega después que, como apunta Reuters, su CEO Jeff Bezos vendiera más de dos mil millones de dólares (mdd) en acciones de la retailer la semana pasada. En su momento, el magnate señaló que se utilizaría el dinero para fondear otros proyectos, entre ellos su compañía Blue Origin.

Liquidar acciones, ¿positivo para Amazon?

Vender acciones es una estrategia muy frecuente para que las compañías obtengan ingresos. Tesla, para superar su falta de fondos, propuso vender acciones en mayo pasado. Snapchat también planea iniciar una ronda de nuevos títulos para financiar sus ambiciones de expansión. AT&T, para pagar parte de la deuda contraída con la adquisición de Warner Media, también cedió el control de su participación en Hulu a Disney a mediados de abril.

Sin embargo, la estrategia de Amazon podría no ser la más recomendable. De acuerdo con Chron, la venta de acciones puede diluir peligrosamente la propiedad de Jeff Bezos sobre la compañía. Si bien todavía tiene una participación mayoritaria, su ahora ex-esposa tiene títulos por un valor de 37 mil mdd. Por otro lado, como menciona Sapling, es más conveniente que producir nuevas acciones. Este último enfoque diluiría su valor y enfurecer a los accionistas.

En todo caso, Amazon podría no verse afectada con la transacción. Mientras las acciones de Jeff Bezos no pasen a manos de otros accionistas mayoritarios, el control de la compañía seguirá relativamente intacto. Quien podría sufrir más sería el magnate mismo, que podría poner en riesgo el control que tiene sobre su propio negocio. Pero fuera de este peligro, es una buena alternativa para fondear sus otros negocios en crecimiento.

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