• Hulu fue valuado en 15 mil mdd para la transacción entre AT&T y el resto de los dueños compartidos

  • La compañía de telecomunicaciones adquirió TimeWarner por 42 mil 500 mdd en efectivo y mil 185 acciones

  • Desde finales de noviembre pasado, la empresa tenía planeado estrenar su propio servicio de streaming

En un nuevo capítulo de la Guerra Fría del streaming, AT&T vendió sus acciones de Hulu de vuelta a la compañía. Esto no solo significa que la dueña de HBO dejará de tener participación en la plataforma de contenido. Además, ahora The Walt Disney Company y Comcast serán las dueñas absolutas del servicio. La casa del ratón, tras la compra de 21st Century Fox, ya sostenía una posición mayoritaria. Ahora, tiene bajo su control el 66 por ciento de la empresa.

Tras esta transacción, se reafirma la posibilidad que Disney pudiera, en el futuro próximo, comprar Hulu completamente. Hace unos días, el conglomerado de entretenimiento afirmó que deseaba convertir el servicio de streaming en un fenómeno internacional. Pero, para poder avanzar en estos planes, la compañía todavía necesita negociar con Comcast. Más fácil sería que liquidara los cinco mil millones de dólares (mdd) que todavía sostiene su asociada.

¿Fin de una era en el streaming?

Hay pocas iniciativas en la industria que combinaran el poder de varios productores en una sola plataforma de contenido. Netflix en sus inicios reunía contenidos de varias compañías, pero su catálogo ha tenido que recurrir (tal vez a su pesar) a películas y series originales. De hecho Hulu es uno de los últimos servicios de streaming cuyo gran atractivo son los productos de grandes casas distribuidoras a los que puede acceder sin negociar licencias.

Pero si Disney termina de comprar Hulu, esta característica desaparecería. Y no es como que la casa del ratón no tenga recursos para concretar la transacción. Con ingresos por 59 mil 430 mdd anuales, tiene el poder adquisitivo suficiente para asumir la operación. De concretarla, la compañía podría beneficiarse en su estrategia de negocio, en especial frente a sus rivales. En la Guerra Fría del streaming, tener control total de dos servicios sería una ventaja inmejorable.

Lo anterior también significaría que se perdería el último gran jugador que ofrece contenidos de varios distribuidores sin conflictos de negocio. Por supuesto, hay compañías interesadas en formar proyectos de streaming conjuntos con sus rivales. En Gran Bretaña, ITV y BBC han mostrado su interés, mientras que algunas compañías europeas sopesan esta posibilidad. Si estos ejemplos dicen algo, es que serían proyectos locales/regionales y no internacionales.

Esto podría tener sus ventajas para los consumidores a largo plazo. Si se popularizan las plataformas de streaming regionales o nacionales, podrían regresar los paquetes de servicios con varios contenidos, como Netflix en sus inicios. La única desventaja sería, por supuesto, que probablemente no tendrían producciones internacionales. Sin embargo, sería mejor este escenario a continuar con un mercado de video online completamente fragmentado.