• Académicos de EEUU aseguran que, en 2017, Trump prometió que no se limitaría la relación comercial con Cuba

  • Junto con el mercado de turismo, la isla caribeña es un destino importante para la industria médica

  • Sin embargo, el régimen comunista soporta el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, para el disgusto de Washington

Una de las grandes máximas de la filosofía de libre mercado es que las empresas y el gobierno no debería interferir entre sí. Esto, a raíz de la idea que los negocios pueden auto-regularse sin ayuda. Por supuesto, en la realidad esto no es así. Las administraciones federales en todo el mundo tienen un rol crucial en evitar que algunos negocios no desarrollen prácticas tóxicas en donde se afecte a los consumidores. Pero, de vez en cuando, hay otras intenciones por detrás.

Tal parece que ese es el caso en las noticias que reporta Reuters. Según voceros de la cadena,  Marriott estaría siendo forzada por la administración de Donald Trump a salir de un mercado para su negocio. Específicamente, el gobierno de Estados Unidos (EEUU) le estaría pidiendo que termine sus operaciones hoteleras en Cuba. Con esta decisión, la marca deberá liquidar o deslindarse de Starwood Hotels, la unidad que desde hace cuatro años tiene en la isla latina.

El Departamento del Tesoro de EEUU advirtió que, para el próximo 31 de agosto, Marriott ya no debe tener operaciones en Cuba. Tampoco podrá abrir nuevos hoteles y tendrá que parar inmediatamente cualquier plan a futuro que tenía en este mercado caribeño. Se cree que esta decisión responde a las intenciones de Trump para reelegirse este noviembre. Cortar de tajo las relaciones con Habana incrementaría su popularidad en Florida, crucial en las elecciones.

¿Y ahora que la pasará a Marriott?

No es la primera vez que un mercado se ve afectado por una situación política. La pelea entre EEUU y China está trayendo dolores de cabeza tanto a Huawei como a Apple. A la vez, no es poco común que una marca decida irse de un país porque ya no resulta viable en el campo económico. Por ejemplo, Renault decidió cerrar sus oficinas en Pekín, ante la competencia tan brutal del país. Incluso AT&T se planteó en algún momento irse de México, por la mala gestión.


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Pero la situación de Marriott en Cuba es mucho más grave. Representa básicamente una orden expulsión que podría afectar significativamente las operaciones de la cadena a futuro. A raíz de la conciliación entre EEUU y el gobierno de la Habana durante la gestión de Obama, el mercado de la isla se estaba perfilando como un excelente punto turístico. Claro, en medio de la pandemia, no representaba una gran ventaja. Pero el futuro a largo plazo aún era brillante.

Marriott se enfrenta a un doble problema. No solo ya no podrá capitalizar de un mercado tan redituable como el que se perfilaba a ser Cuba. Además, tendrá que hallar rápido una forma de liquidar sus operaciones en la isla. Es incierto qué tan duras son las reglas del Departamento del Tesoro en torno a cómo deberá abandonar la cadena este país. Pero probablemente este inesperado movimiento le costará muy caro. Más aún, viendo que ya sufre por la pandemia.

Opciones para el mercado turístico

Como ya se dijo, los miedos de Marriott en torno a la orden de EEUU sobre sus hoteles en la isla es solo una preocupación más a su montaña de asuntos pendientes. En general, todo el mercado del turismo está tratando de averiguar cómo lidiar con la nueva normalidad. Aunque ya hay algunas medidas, existen muchos detalles prácticos que habrá que probar y mejorar en la hora de la verdad. A eso se debe sumar un agujero económico que no se recuperará fácil.

Por desgracia para muchas empresas con presencia en Cuba, parece que el mercado está por ponerse más difícil, y no solo para Marriott. Cabe destacar que no es una total sorpresa. Ya en 2019 Reuters decía que el gobierno de Trump estaba haciendo notablemente difícil para firmas de occidente tener una presencia comercial en la isla. Según el Miami Herald, muchas marcas solo perdieron el interés. Así que EEUU va ganando la guerra que describe The Conversation.

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