
Vamos a estar claros, la empresa para la que trabajas (o de la que eres dueño, socio, etc) no es la única que vende zapatos deportivos, ni la única que da servicios de software en la nube y mucho menos la que sobradamente tiene el 80% del mercado en bebidas alcohólicas o el producto que vendan. La competencia existe (¡qué bueno!) y cada producto o servicio tiene sus características que lo diferencian y lo hacen más (o menos) apetecible al consumidor.
Así de rápido se está transformando la cosa. Sí me aterra.
Imaginemos que tienes una empresa, que eres consultor, empleado o que eres profesional independiente. No importa tu caso, de cualquier forma, tu objetivo es enamorar vendiendo(te) y según todos nosotros los súper expertos y eruditos en marketing digital – léase con tono de sarcasmo – decimos que en efecto, las redes sociales son lo máximo para ¡¡¡vender!!! Empiezas a investigar, lees, consultas… Encuentras todos los tips, pasos y demás para a echar a andar tu sueño, hacerte de mucho dinero en las ventas a través de las redes.
En Japón miles de personas mueren cada año por trabajar demasiado. Así como se oye, sin más.
Esto es lo que están haciendo las empresas que quieren sobrevivir a la competencia y a los tiempos turbulentos.
Una de las predicciones más interesantes que he visto para este año es que los empleados tenderán a convertirse en importantes embajadores de las marcas y empresas. Digo interesante porque no sé si catalogarla como predicción, tendencia, deseo o ninguna de las anteriores. Ésta última por el sentimiento (muy real) de que mejor no empujamos esa posibilidad ¡para que no nos metan en problemas!
“No conozco a nadie que no se le haya quitado lo indignado a billetazos”: David M. Ogilvy.
La tendencia se convierte en estrategia. El marketing de contenido llegó para quedarse porque la gente pide y quiere información de calidad, porque Google busca y muestra información de calidad, porque ya la costumbre de colocar frases de superación todo el tiempo está pasando de moda y cansando al auditorio. Porque únicamente artículo de blog para rellenar se ve peor que no tener blog. Hay que reinventarse. Crear.
Es absolutamente clara y estrecha la relación que tiene la actividad de un community manager con la propiedad intelectual, especialmente con los derechos de autor y los derechos conexos.
Además de falsas noticias, ahí también podemos encontrar otras tantas cosas que poco o nada aportan a nuestra vida.
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