• Generalmente, las redes sociales retiran el contenido tóxico a través de un sistema mixto de IA y personal humano

  • Mientras que los algoritmos retiran los recursos más evidentes, son humanos los que atienden casos complejos

  • Sin embargo, con el coronavirus, esto podría cambiar radicalmente en la próximas semanas

A lo largo de las semanas, ha quedado claro que los efectos más destructivos del coronavirus no serán en lo que le provoque a quienes se infecten de él. Las consecuencias secundarias son las que tendrían el peor impacto en el mundo. Por ejemplo, la paralización de la economía en los países afectados. O bien, el desabasto general de suministros provocado por el pánico generalizado entre la población. Incluso la eliminación de contenido legal de las redes sociales.

De acuerdo con Reuters, las principales redes sociales de la industria acaban de lanzar una muy preocupante información ante el público. Twitter, Google y Facebook, a través de sus respectivos blogs oficiales, informaron que sus servicios podrían remover más contenido legítimo de sus plataformas en estos días. Asimismo, las quejas ante este comportamiento se tardarán más tiempo en procesar. Todo esto será una enorme consecuencia del coronavirus.

Según las redes sociales, el coronavirus les ha forzado a mandar a muchos de sus empleados a casa. Lo anterior significa que no hay tanta gente haciendo una revisión manual de contenido tóxico, violento o falso en sus plataformas. Por ello, van a recurrir más a la Inteligencia Artificial (IA) en las próximas semanas. Sin embargo, estos sistemas no son perfectos y se espera que califiquen incorrectamente más recursos en estos días, lo que alentará el proceso de atención.

Los efectos invisibles del coronavirus

Muchas de las consecuencias de esta pandemia están claramente visibles. Las competencias y certámenes deportivos están cancelándose para reducir la posibilidad de contagio por el coronavirus. También es evidente que ciertas compañías, como Aeroméxico, deberán hacerle frente a una reducción de movimiento en sus negocios. Asimismo, es muy llamativo la forma en la que ciertas organizaciones solo han decidido enviar a cuarentena a parte de su personal.


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Sin embargo, hay otros efectos que no son tan claro en esta crisis del coronavirus. Muchas de las empresas, gracias a la digitalización de actividades, han logrado que sus empleados sigan siendo productivos y se protejan del brote a través del home-office. Lo anterior es visto incluso como una excelente forma de lidiar con futuras situaciones de salud (física y mental) entre las población. Sin embargo, también representa un reto muy importante que no muchos notan.

Hacer home-office no es algo sencillo, en especial para la gente que jamás lo había hecho antes o no están muy acostumbrados. Ahora gracias al coronavirus, el trabajo remoto ya no es una opción, sino una obligación. Y muchas personas no tienen ni idea de cómo optimizar su espacio y tiempo de trabajo de la misma forma que lo hacían en sus oficinas. Así que, aún si no se pierde totalmente la productividad, sí recibirá un golpe contundente en muchos casos.

El reto del home-office

Ya desde hace mucho tiempo, antes que el coronavirus, se había defendido las posibilidades del home-office para el trabajo empresarial remoto. Por ejemplo, se había llegado a calificar como uno de los esquemas laborales preferidos de la generación millennial. Asimismo, ciertos expertos lo llegaron a calificar como el mejor camino hacia la productividad. Incluso se colocó como una de las soluciones más atractivas para varios retos de las marcas en el día a día.

Sin embargo, tampoco es tan fácil que la gente se acostumbre al home-office, en especial con la crisis del coronavirus encima. De acuerdo con Closet Factory, no hay límites claros a lo que las personas pueden o no hacer, lo que puede resultar en distracciones constantes. En cifras de Office Anywhere, también hay más oportunidades para procrastinar en el trabajo remoto. Y en datos de Money Talks News, también contribuye a incrementar problemas como la soledad.