• La confianza en la policía de EEEU tenía en 2015 un nivel similar al que existía en 1993

  • Precisamente en 1993, cuatro de policías fueron juzgados (y dos exonerados) por golpear a un ciudadano afroamericano

  • En 2018, Amazon registró ventas por un valor de 232 mil 890 millones de dólares según Statista

Para muchas compañías de tecnología, vender productos y servicios al usuario final es solo una parte de su negocio. Varias empresas también están ansiosas de colaborar con los gobiernos. Por ejemplo, Microsoft no está cerrado a colaborar con el Ejército de los Estados Unidos (EEUU). Amazon, por su parte, tiene una relación extraña con las fuerzas de policía.

Según Motherboard, Amazon está dando asesoría a las fuerzas de policía norteamericanas para lograr que los usuarios de Ring, su unidad de vigilancia, cedan información. En especial, colaboran para que estos consumidores provean videos de sus cámaras sin que se necesita una orden. Entre los consejos que da la empresa de Jeff Bezos a las autoridades, es participar más en redes sociales. Así, expone, la gente está más dispuesta a colaborar voluntariamente.

La delgada línea que camina Amazon

No todos los usuarios se toman a bien que las compañías privadas trabajen directamente con los gobiernos. En especial si parte de la colaboración implica el manejo de información y datos personales. Apple, por un error en su sistema de reconocimiento facial, ayudó a enviar a un inocente a la cárcel. Tanto Ogilvy como Edelman enfrentaron una crisis de marca por colaborar en las políticas migratorias de EEUU. Amazon también ya ha vivido este tipo de controversias.

Es arriesgada la apuesta de Amazon al trabajar directamente con la policía. Según el Pew Research Center, la fe en las autoridades de gobierno se ha desplomado rápidamente con el paso del tiempo. El caso de la policía es todavía más grave. Ya desde 2015, Gallup advertía que le nivel de confianza en las fuerzas del orden era el más bajo registrado desde hace más de dos décadas.

No significa que Amazon deba dejar de colaborar con los gobiernos y autoridades del orden. Tampoco implica que otras marcas también teman de tener una relación comercial con este tipo de organizaciones. Lo que sí debería significar, es que las compañías tengan una política de mayor transparencia sobre el tipo de servicios y colaboraciones que tienen. De esa manera, se puede evitar que una relación relativamente normal se convierta en un escándalo.

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