• El canal de YouTube del joven influencer ya cuenta con más de 21 millones de seguidores

  • Antes de esta controversia, Ryan ToysReview firmó un acuerdo de publicidad con la marca Colgate

  • Varios estudios apuntan que los contenidos más populares en la plataforma son los dirigidos y protagonizados por niños

Una de las sub-disciplinas más interesantes en mercadotecnia es el content marketing. Tiene sentido que sea tan popular entre los anunciantes. En datos compilados por Optinmonster, no solo es uno de los métodos más efectivos para hacer publicidad de un negocio. También es usado por la mitad de los mercadólogos para llegar a sus audiencias meta. Neil Patel recuenta que, si bien cuesta 62 por ciento menos que técnicas tradicionales, es tres veces más efectivo.

Además, gracias a la amplia definición de contenido, hay infinidad de recursos que pueden utilizarse en las estrategias de publicidad de las marcas. Por ejemplo, muchas marcas han elegido subirse a tendencias virales como los memes para generar nexos con su audiencia. También contenidos como podcasts y estudios pueden servir para dar a conocer una marca. Incluso un blog bien nutrido y actualizado pueden tener un gran Retorno de Inversión (ROI).

Sin embargo, la publicidad a través del contenido no está libre de controversias. Algunos consumidores podrían sentirse engañados al descubrir que una pieza de entretenimiento o información tiene como fin último el vender un producto. En este sentido, muchas autoridades a lo largo del muno han implementado estrictas reglas para transparentar estas prácticas. En especial cuando los materiales y recursos los realizan creadores e influencers independientes.

Una demanda por publicidad engañosa

Esta semana, uno de los creadores de content marketing más jóvenes y prolíficos de YouTube se está involucrando en una enorme controversia. De acuerdo con AdAge, la organización Truth in Advertising (TINA) planea interponer una demanda contra el niño youtuber Ryan ToysReview. La institución señala que su canal utiliza publicidad engañosa en sus mensajes comerciales. Apunta que su audiencia objetivo son claramente jóvenes de edad preescolar.

La organización apunta que, aunque los adultos terminan comprando los juguetes que promociona, no son su audiencia principal. En ese sentido, cree que su publicidad no cumple con los adecuados requerimientos de transparencia. TINA reafirma que la conexión entre Ryan ToysReview y las marcas no se comunica “de una forma clara y evidente de forma que sea entendida fácilmente por el público objetivo”. El padre del youtuber rechazó las acusaciones.

Transparencia, infuencers, contenido y marcas

No es la primera vez que se acusa a una marca o influencer de no expresar claramente su relación comercial a los consumidores. En junio pasado, las autoridades de Estados Unidos (EEUU) multaron a varios jóvenes y marcas de cigarros electrónicos por publicidad engañosa. Semanas después, Reino Unido endureció sus parámetros sobre qué personas se consideran celebridades o no. Esto, por varios mensajes promocionales de una usuaria de Instagram.

De nuevo, el mayor problema de la publicidad con las autoridades es la falta de transparencia. Este mismo problema es el que aqueja a las compañías, marcas y plataformas que utilizan grandes bases de datos para segmentar a la audiencia y servir anuncios personalizados. La solución más sencilla para los agentes de la industria sería expresar claramente cualquier relación y actividad comercial. De esta forma, se podrían quitar de encima a los reguladores.

Además, este mayor nivel de transparencia no necesariamente ahuyentaría a las audiencias. Tal vez algunas marcas podrían pensar que, si los usuarios notan claramente que consumen publicidad, el content marketing sería menos efectivo. Lo cierto es que el público está siempre dispuesto a seguir viendo publicaciones siempre y cuando sean de buena calidad. Incluso se podría tener un impulso en la reputación de marca si se es más honesto con el público.

El punto es que las compañías, influencers, plataformas y anunciantes deben quitarse el miedo a decir la verdad. La publicidad no tiene por qué estar construida a partir de mentiras o de obscurecer los hechos. Se pueden hacer campañas transparentes efectivas, sin importar la industria o canal.