• Intel afirmó que tiene una fuerte cultura de seguridad y que también celebra que su personal presente sus preocupaciones

  • La marca señaló que, en lo que le concierne oficialmente, no se han dado casos de transmisión de COVID-19 entre su gente

  • Sin embargo, ya se han realizado varios reportes contra la tecnológica, que las autoridades ya están investigando

ACTUALIZACIÓN: Se añade la postura de Intel

Uno de los grandes retos que las compañías deben enfrentar en el camino a la recuperación de esta pandemia es el regreso a los lugares de trabajo. Y es que no hay que olvidar que la COVID-19 sigue siendo una enfermedad muy infecciosa para la cual no hay cura. En este sentido, cada marca debe tener mucho cuidado en sus procesos de operación para evitar que un nuevo brote se presente entre sus filas. De lo contrario, se enfrenta a una crisis de imagen.

Por desgracia, la tecnológica Intel está a punto de demostrar este fenómeno en carne propia. De acuerdo con Bloomberg, la compañía está envuelta en una pequeña crisis de marca por la forma en la que ha manejado el regreso a las plantas productivas en Estados Unidos (EEUU). Varios trabajadores han reafirmado que la prioridad de su empleador está en reanudar tareas lo antes posible. Esto, sin tomar suficientes medidas de protección sanitarias para su personal.

Intel no habría tomado medidas de sana distancia en sus fábricas. En concreto, la marca no aisló a los compañeros que trabajaban de cerca con personal que dio positivo de COVID-19. Asimismo, colaboradores aseguraron que no se implementaron pruebas entre el personal para hallar casos positivos. La compañía respondió que ha trabajado en sus medidas de seguridad, pero quiere mantener su producción alta porque sus productos son, a su parecer, esenciales.

Al respecto de esta noticia, Intel compartió la siguiente declaración con el equipo de Merca 2.0:

La prioridad principal de Intel al gestionar la situación del coronavirus es proteger la salud y el bienestar de los empleados, mientras damos continuidad a la operación y apoyamos a nuestros clientes en todo el mundo. En esta situación tan increíblemente dinámica y sin precedentes, hemos trabajado para aprender y adaptarnos lo más rápidamente posible, y así poder continuar salvaguardando a nuestros trabajadores y las comunidades. Nosotros alentamos a los colaboradores a plantear sus inquietudes y trabajamos arduamente para abordarlas con rapidez. Intel presentó respuestas formales a las quejas, y los inspectores de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA, por sus siglas en inglés), visitaron nuestros sites de Oregón, Arizona y Nuevo México. No hemos recibido ninguna denuncia por violación a las regulaciones e incluso los inspectores de OSHA, que visitaron nuestros sites, nos felicitaron por las acciones que hemos emprendido.

El nuevo reto sanitario de cualquier marca

Varias empresas se han dado cuenta poco a poco que volver a la normalidad será mucho más difícil que solo abrir las puertas de sus fábricas y tiendas esperando lo mejor. Aeroméxico dijo que reanudaría algunos de sus vuelos internacionales, bajo ciertas condiciones. Apple también tuvo que renovar las tiendas de su marca para poder ajustarse a las exigencias de salud que ahora tiene el público. Incluso algunos cruceros quieren volver a ofrecer servicios en agosto.


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La lección que Intel está dando con este escándalo de marca debe ser considerada con gran seriedad por el resto del mercado. Ahora, la prioridad de consumidores y colaboradores es la seguridad y protección sanitaria. Tiene sentido, considerando que la enfermedad todavía no está ni de lejos cerca de desaparecer. Cualquier equivocación en la forma que se reanuden las actividades puede llevar a una afectación grave en la reputación. Pero hay más que temer.

Es crucial que cualquier marca entienda que, si es responsable de un brote, no solo está en riesgo su reputación sino su negocio. De enfermarse sus trabajadores, ya sea en tiendas o en las fábricas, verá lo rápido que se puede afectar su cadena de producción. Y será difícil hallar a trabajadores sustitutos ante las condiciones insalubres de trabajo. Por otro lado, si son los clientes los que se enferman en sus instalaciones, bien podrían llevar su negocio a otro lado.

Soluciones a la seguridad sanitaria

Así pues, resulta indispensable que cada marca lleve a cabo una reestructuración de su forma de operar. Hay algunos ejemplos que ya están en funcionamiento y pueden copiarse a futuro. Algunas empresas de transporte están ofreciendo (y en casos detestables, vendiendo) varios asientos libres para tener mayor distancia entre sus clientes. También hay agentes al estilo de McDonald’s que establecen separaciones y limpieza obligatorias incluso a los consumidores.

También hay expertos que han señalado posibles medidas que se pueden seguir a futuro. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO), es indispensable establecer prácticas mínimas de salud y de higiene en el lugar de trabajo. La OSHA recomienda desarrollar un plan de respuesta y control en caso de detectarse algún empleado enfermo en su personal.  Y SHP sugiere que, en la medida de lo posible, se hagan pruebas entre colaboradores sospechosos.

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