• La campaña fue diseñada con la ayuda de la agencia LLYC España

  • Para la escultura, Orozco tomó varias fotografías y medidas de la modelo

  • Como parte de la técnica hiperrealista, se simularon arrugas, vellos y textura de piel

Si bien la publicidad tiene relación con varias disciplinas y especialidades, tiene una relación interesante con el arte. Más de una campaña, como la producción de Louis Vuitton con Emma Stone, tienen claras inspiraciones del cine y la televisión. Proyectos como las activaciones de Navidad de KFC y Papa John’s no serían posibles sin dibujantes y animadores. E incluso hay ideas más ambiciosas, como las de Loewe y Serial Cut que sobrepasan las expectativas.

Varios agentes han observado la relación entre el arte y la publicidad. Imprint apunta que muchos de los artistas más destacados de todo el mundo iniciaron sus labores  en el mercado del marketing. WUNC apunta que, mientras parecían fuerzas antagonistas antes del siglo XX, fueron acercándose más y más en los años posteriores. Eso sin contar que, como apunta Apollo, ambas continuamente se referencian la una a la otra en más de una campaña y obra.

Independientemente de la calidad de esta relación, es obvio que el arte y la publicidad están relacionados de una forma muy interesante. Esto abre la puerta a que marcas y organizaciones generen alguna campaña, comercial o no, de alto valor artístico fuera de sus aplicaciones de marketing. Por supuesto, la calidad artística de anuncios y activaciones va más allá de los proyectos de video o imagen. También se traducen en interesantes proyectos offline.

Una campaña con un escultor mexicano

Ejemplo de ello es la más reciente activación de la organización española BBK. La campaña busca concientizar a las personas sobre el problema de la soledad, en especial entre las personas que son mayores de edad. De acuerdo con la institución, alrededor del 16.6 por ciento del segmento de la población con más de 60 años vive sin compañía en todo el mundo. Así que se decidió llevar a cabo una activación offline para llamar a la gente a la acción.


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Para ello, la campaña reclutó al escultor hiperrealista mexicano Rubén Orozco. El artista creó una reproducción fidedigna de Mercedes, una mujer de 89 años de edad que vive por sí sola en Bilbao. Después, se colocó la estatua en un parque de la ciudad, para atraer la atención de los ciudadanos. La activación, llamada “La última persona fallecida en soledad”, busca que las personas piensen en aquellos familiares mayores a quienes tal vez no visitan con frecuencia.

Marketing y publicidad, ¿mesías del arte?

No sería la primera vez que se hace una campaña así para llamar la atención. En abril, una activación de Ayudín también utilizó estatuas para criticar la baja participación de los hombres en las tareas domésticas. Aidea Indonesia, para publicitar los servicios de su talentoso estudio, lanzó un impresionante video con animación en agosto. McDonald’s también quiso colgarse del arte mediante varios anuncios para su hamburguesa con tocino que usaban obras clásicas.

Lo que más llama la atención de esta activación es cómo abre la oportunidad para una mayor colaboración entre arte y publicidad. Es claro que BBK no debía crear una obra hiperrealista para lograr prácticamente el mismo efecto. Sin embargo, la calidad y valor agregado de la campaña se dispara gracias al profesional trabajo de Orozco. Tal vez lo que necesitan las marcas para diferenciarse de sus rivales no es creatividad. Solo buscar nuevos aliados.

Esto a su vez podría tener beneficios fuera de la misma campaña. Muchos artistas no tienen muchas facilidades para seguir persiguiendo sus ambiciones en el largo plazo. Una relación más cercana con las marcas y la publicidad en general podría ayudar a complementar sus ganancias. A eso se le debe de sumar que también ayuda a dar a conocer el trabajo de gente talentosa que tal vez no es tan bien reconocida entre el público general. Sería un ganar-ganar.

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