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Inflación: el reto de la mercadotecnia en el 2022

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La inflación es un tema ajeno para muchos jóvenes, en gran medida han vivido muchos años de disminución de precios.

 Pensemos en la compra de discos, hace 20 años se acostumbraba pagar una pequeña fortuna por un CD importado en tiendas como MixUp. Hoy muchos jóvenes ni siquiera reconocen la marca, después llegó iTunes que permitía la compra por canción y con ellos los iPods, un producto que después de su lanzamiento en el 2001 se ha reducido a un sólo modelo para Apple. Hoy es poco práctico comprar canciones, una suscripción mensual de Spotify resuelve todo las necesidades musicales de una persona. En menos de dos décadas desapareció el costo y concepto de comprar música. Lo mismo sucede con casi todas las categorías, desde transporte hasta ropa deportiva, el consumidor ha visto una reducción de precios. 

El uso de cadenas de suministro y producción en Asia ayudó a bajar costos, pero también el enfoque en eficiencia financiera de las áreas de compras. Los CEO provenían del área de finanzas y con ellos el procurement que mejoró precios y condiciones de compra en todas las áreas de las empresas. Esa época está por terminar. Hoy la inflación ha causado que las tareas de compras no puedan cumplir su misión de disminución de costos de manera constante. Esta noticia es interesante para el sector de la mercadotecnia que ha visto presiones constantes en la reducción de precios, hoy una campaña publicitaria no puede costar lo mismo que hace seis meses, no sólo los productos, las presiones por aumento de sueldos se han hecho sentir en toda la cadena de suministro.

Los retailers y la inflación

Este es un gran año para ser un retailer, la mayoría de estas empresas tienen contratos de renta a cinco o más años, sus costos son bastante estables, pero el precio de los bienes que venden subirán. Ese aumento se transferirá al consumidor, esto implica que será un buen  momento para ser una tienda física. Probablemente no será un regreso de las tiendas versus el ecommerce pero será mejor que el cierre del 2020. Para los Boomers la inflación es un tema conocido, crecer en épocas de Miguel de la Madrid fueron suficiente para convencer a una generación completa de sus efectos nocivos.

Los puntos de venta normalmente se benefician de la inflación, el pánico por un aumento potencial de ventas hace que la demanda suba de manera súbita. A largo plazo los efectos no son tan buenos ya que los consumidores normalmente ajustan su consumo (tiendas de descuento) para acomodar los efectos de la inflación. Es decir se pierden consumidores leales a causa del aumento de precios. 

Amazon no necesariamente se beneficiará, el portal no es conocido por tener los más bajos precios, al final, el costo de envío tiene que reflejarse y normalmente se sacrifica precio por comodidad. En una época de alta inflación este tipo de plataformas tendrán que pelear mas por mantener a los clientes, la solución será un incremento en compra directa de productos para evitar fluctuaciones de precio.

Autos con inflación

Los autos han subido de manera importante, no sólo los nuevos, el mercado de autos usados está en llamas. Gran parte de este efecto es por la falta de abastecimiento de chips y la obsesión de la industria por no tener inventarios. Aunque los semiconductores o chips se han llevado la atención de los encabezados de medios, la resina y acero también han escaseado, según una consultora de la industria automotriz Alixpartners se espera una pérdida en el sector de 210 mil millones de dólares. El aumento de precios de las marcas de autos es un reflejo para mitigar esta pérdida. Pero el problema es más grave en mercados como el mexicano, al no ser tan atractivo para las armadoras, la llegada de unidades no es la prioridad. También ha obligado a los distribuidores a enfocarse en productos de mayor precio, menos transacciones pero con mayor margen. El problema ya se siente en la oferta de autos por debajo de los límites de ductilidad o utilitarios, hoy quedan una fracción de modelos que cumplan con los requisitos de los que habían hace 10 años. Los mismo sucede con los subsidios a impuestos como la tenencia que hoy no se pueden cumplir por falta de modelos compatibles en precio.

El problema para el consumidor en países como México es importante, normalmente los bienes no regresan en precio. A diferencia de un país dinámico como EEUU, en América Latina un precio que sube jamás regresa a sus niveles previos. Hace 6 años un Jeep Wrangler costaba aproximadamente 450 mil pesos, hoy su precio llega al millón. La transacción promedio de las marcas de autos de lujo pasó de 600 mil pesos ( aproximadamente 30 mil dólares) en el 2019 a 800 mil pesos o 40 mil dólares un año y medio después.

El verdadero riesgo es llegar a la estanflación que implica la aceleración de la inflación coexistiendo con tasas de desempleo elevadas. Según El Economista “Formalmente, se determina que existe una recesión cuando el Producto Interno Bruto (PIB) decrece durante dos trimestres consecutivos. Cuando la recesión llega acompañada de alta inflación, el proceso recibe el nombre de estanflación; está considerado uno de los peores escenarios económicos posibles por la dificultad de su manejo y corrección.”

La marcas deben estar muy alertas de los índices macroeconómicos. Las acciones de marketing deberán ajustarse día con día. Ahora más que una  agencia, se necesitan varias así como profesionales bien pagados y preparados para uno de los periodos más retadores de los últimos años.

 

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