Hacer que las máquinas piensen y actúen como humanos, reto de la Inteligencia Artificial

Para resolver problemas de la vida del hombre de una forma más eficiente y rápida que éste es la razón de ser de la llamada Inteligencia Artificial

La búsqueda de una relación cada vez más estrecha entre los humanos y las tecnologías inteligentes y unas aplicaciones de estas últimas para resolver problemas de la vida del hombre de una forma más eficiente y rápida que éste es la razón de ser de la llamada Inteligencia Artificial (IA).

Para ello, “la IA todavía tendrá que resolver el problema de cómo intervienen factores no solo lógicos sino emotivos y psicológicos en las relaciones máquinas/hombres” dice la comunicóloga Migdalia Pineda de Alcázar, de la Universidad del Zulia, en su artículo Inteligencia Artificial y Modelos de Comunicación, publicada en la revista Razón y Palabra.

Según Wikipedia, la Inteligencia Artificial (IA) es un área de investigación multidisciplinaria que estudia el proceso de cómo conoce el cerebro humano con el fin de producir, mediante programas de computación, prototipos no humanos de inteligencia, capaces de realizar operaciones y acciones propias del hombre tales como: el autoaprendizaje, los gestos, el habla, la toma de decisiones y la resolución de problemas de la vida diaria.

Las derivaciones de las exploraciones en IA han incidido en la producción de computadoras, máquinas inteligentes y robots que buscan simular las operaciones racionales del humano.

En esas búsquedas, la IA ha tenido un amplio campo de aplicaciones, es así como del sector militar saltó al área de la ingeniería (robots y programas), de la medicina (robots, TIC y programas), de la economía (industria automóvil, finanzas y mercado), de la oficina (computadoras, TIC y software), del hogar (artefactos domésticos, videojuegos y ajedrez).

Todo ello gracias a que las máquinas actuales disponen de sensores físicos y mecánicos, pulsadores electrónicos y ópticos en computadoras, reconocimiento de voz y de escritura, reconocimiento de patrones de conductas, que hacen posible que las tecnologías perciban y desarrollen acciones de acuerdo con un software para realizar unas determinadas tareas.

Pero su gran dilema por resolver, apunta Pineda de Alcázar, es cómo representar el conocimiento que proviene del sentido común que es más inexacto y cuyos razonamientos son más difíciles de aprehender porque no son tan lógicos.

“En este aspecto es donde se podría avanzar más en el campo de la IA en la actualidad, en la vinculación de las máquinas inteligentes con el usuario común. Por eso se investiga para incorporar en esa relación elementos psicológicos como motivaciones, intereses, para hacer que los robots puedan sentir esas sensaciones parecidas a la de los humanos”, afirma la comunicóloga.

A partir del 2016 la humanidad comenzó a madurar en lo que se refiere a Inteligencia Artificial, crear y adaptar tecnología capaz de realizar procesos intelectuales característicos de los humanos como el proceso complejo de la predicción de escenarios.

Inició entonces una nueva era en la discusión de tecnologías específicas; aprendizaje automático, aprendizaje profundo y redes neuronales principalmente. Comenzó la ola de la innovación y Asia principalmente tuvo el fino olfato para entenderlo y montarse rápidamente a la ola futurista. Japón es el país más desarrollado en materia de inteligencia artificial donde el promedio lo tienen Singapur, India y Estados Unidos. Las empresas invierten en IA para mejorar su desempeño, hacer más eficaz la operación y mejorar la calidad de los productos, aunado al aumento en la generación de empleos bien remunerados, dijo al diario El Financiero Javier Murillo, fundador y presidente del Consejo de Metrics.

Sin embargo, el problema central a resolver por la IA está relacionado con su concepto de algoritmo, que es el responsable de que las máquinas actúen y piensen como humanos.