• A pesar de reportar mayores ingresos, los estimados de Samsung están por debajo de las expectativas de Wall Street

  • La COVID-19 ha disparado la venta de sus chips, usados para potenciar varias tecnologías en la nube

  • Por otro lado, su país natal, Corea del Sur, está en un camino a la recuperación después de la pandemia

Es difícil estimar el impacto económico de la COVID-19 en los diferentes países, comunidades y marcas. No solo porque sus efectos van mucho más allá de las consecuencias inmediatas y pueden permanecer en el entorno por varios años. También porque ciertos negocios de hecho están viéndose beneficiados con la crisis. Por desgracia para estas marcas, y los expertos que tratan de descifrar el panorama a largo plazo de la crisis económica, esta ventaja no es eterna.

Tal es el caso de Samsung. De acuerdo con CNet, la compañía de tecnología acaba de lanzar sus resultados preliminares para el primer trimestre fiscal del año. Y las cifras no son las que se podrían esperar: sus ventas despegaron con respecto al mismo periodo de 2019. La marca dijo que consiguió ventas por 44 mil 900 millones de dólares (mdd), en parte gracias a que la COVID-19 despegó una de sus unidades. En concreto, la de sus chips y semiconductores.

Por desgracia, no parece que esta bonanza vaya a durar. De acuerdo con AdAge, la marca teme que la pandemia de COVID-19 se extienda hasta el segundo semestre del año. Si así ocurre, la compañía podría sufrir aún más pérdidas en su división de smartphones, una de las más importantes de su negocio. Si esto ocurre, no solo no podrá presentar un crecimiento a escala anual. Como otras rivales, también se vería en un panorama de pérdida de ingresos.

Largo plazo y la COVID-19

Conforme la pandemia se expande tanto en tiempo como en infectados y el mundo entra en un territorio más y más desconocido, el futuro se vuelve más incierto. Las estrategias de las marcas, en términos publicitarios, consisten en mandar mensajes de aliento y apoyo al público en torno a la COVID-19. Muchos negocios decidieron detener su producción, a un alto costo, para apoyar en los esfuerzos de combate al virus. Hasta se prevén ciertos incidentes violentos.


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Sobre la situación de Samsung, hay una importante lección que se puede aprender. La crisis de la COVID-19 ha probado una y otra vez ser completamente impredecible. Claro, ya antes se han vivido grandes pandemias de gran escala. Pero es la primera vez que una enfermedad así se presenta bajo las condiciones tan especiales de la vida contemporánea. En este sentido, no hay siquiera un punto de referencia sobre qué es lo que el futuro le depararía a las marcas.

Así pues, algunas compañías se han decidido enfocar en el más tangible, claro corto plazo. Pero el caso de Samsung debería ser uno de advertencia. Ahora, la COVID-19 parece jugar a su favor. Si la tecnológica siguiera adelante con esa idea, podría tener graves problemas en el futuro. Es crucial que la surcoreana, así como cualquier otra compañía de la industria, esté al pendiente del largo plazo. De otra manera, podría desmoronarse sin ningún aviso previo.

El sector tecnología en la pandemia

Si bien todas las compañías del mundo están sufriendo para lidiar con la COVID-19, hay un interés muy particular en la industria de la tecnología. Y no es para menos. Por ejemplo, Apple podría estar poniendo en riesgo los secretos de su negocio con los esquemas de home office. YouTube, por su parte, ha tenido que actuar rápidamente contra las fake news que se lanzan en su plataforma sobre la enfermedad. Y empresas como Uber buscan apoyar a sus socios.

A nivel general, la industria de la tecnología como un todo también enfrenta un panorama complejo. De acuerdo con Business Insider, está la cuestión de la disrupción en las cadenas de suministro a lo largo de todo el mundo, que afecta su producción. Forbes asegura que las marcas están temiendo pérdidas importantes de ingresos y hasta el tener que despedir a sus empleados. Y DesignNews recuerda que sus eventos llevan paralizados casi desde el inicio.

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