• El sistema Airplay viene preinstalado en las Apple TV, así como pantallas inteligentes de Samsung, LG, Sony y Vizio

  • Para 2023, se espera que casi tres cuartas partes de la población estadounidense tengan servicios de streaming

  • Durante 2017, el hogar promedio en Estados Unidos consumía 12.3 días de video en Netflix cada mes

Kevin Westcott, vicepresidente de Telecomunicaciones, Medios y Entretenimiento en Estados Unidos de Deloitte, apunta que solo en ese país existen más de 300 servicios de streaming. A esta enorme oferta deben sumarse las nuevas propuestas de proveedores, productores y tecnológicas. En marzo, Movistar prometió su plataforma Play. Disney lleva más de un año planeando el lanzamiento de su oferta. Y Apple anunció su proyecto TV+ hace muy poco.

Pero éste último movimiento fue la gota que derramó el vaso para Netflix. El todavía líder del mercado de streaming (sin contar a YouTube) ha decidido asestar el primer golpe contra su futura rival. De acuerdo con The Verge, la plataforma suspendió de repente la compatibilidad con el sistema AirPlay. La compañía incluso actualizó el artículo de ayuda en su página oficial. Toda la explicación que ofrece ante la suspensión son “limitaciones técnicas”.

Un vocero de Netflix le confirmó al medio que desean “asegurar que nuestros suscriptores tengan una gran experiencia sin importar el dispositivo”. De acuerdo con la compañía, el sistema impide detectar el tipo de televisión que recibe la señal de streaming. Esto a su vez provoca que no se pueda asegurar “que se cumplan los estándares de calidad”. Así pues, la plataforma decidió simplemente suspender la compatibilidad en lugar de solucionar el reto.

Guerra Fría en el mercado del streaming

Netflix reafirmó que la decisión no responde a una estrategia de negocio. Pero dadas las condiciones del mercado y los planes de Apple para el futuro, es difícil creer en la plataforma. Al final, no es la primera vez que una empresa de streaming decide cortar relaciones preventivamente relaciones con un posible competidor. Como también lo señala The Verge, en diciembre pasado Amazon le negó a Google acceso a Prime Video a través de Chromecast.

Tampoco es la primer batalla que se libra por la dominación del mercado del streaming. A finales de 2017, Disney retiró sus películas y series de Netflix en anticipación de su nueva plataforma. Amazon, Hulu y la mismas Netflix y Apple están en una cruenta competencia por firmar tratos exclusivos con los creadores más cotizados de la industria. Todas pelean por quedarse con el pedazo más grande de los 70 mil millones de dólares (mdd) a escala global.

Pero las secuelas del conflicto no se ven prometedoras para los consumidores. Atrás quedó la época donde uno o dos servicios de streaming tenían todo el contenido que se podría desear. Ahora, las plataformas nuevas apuestan miles de mdd a series y películas originales. Los creadores tradicionales están retirando sus productos y planeando sacar sus propias ofertas. Y hasta las compañías que no están relacionadas con la industria buscan sumarse a la guerra.

Lo anterior significa, necesariamente, una fragmentación de los servicios de streaming. Como en cualquier competencia, las compañías se niegan a colaborar entre sí. Todas se saben con los recursos y capacidad para ganarle a todas las demás su segmento del mercado. Y eso fuerza al consumidor a escoger. Estas condiciones no necesariamente significan que el mercado empeorará. Muy al contrario, deberían motivar a cada agente a esforzarse extra.

Sin embargo, sí parece que harán que los próximos años sean particularmente brutales.

¿Qué le depara el futuro a la industria del video streaming?

Se puede esperar que entre 2020 y 2021 todos los nuevos competidores estén ya establecidos. Ahora hay que tomar en cuenta las estimaciones de Deloitte, que el número perfecto de servicios de streaming por persona es de entre dos y tres. Eso significa que muchas compañías quedarán con un número reducido de usuarios. Y esto a su vez implicará menores ingresos, con el riesgo incluso de volver su modelo de negocio inviable.

Para las compañías donde el streaming sea solo una vertiente más de negocio, no será problema. El resto de sus operaciones pueden sostener la guerra por largo tiempo. Pero a las empresas que solamente tienen este modelo como fuente de ingresos, las obligará a buscar fuentes de ingreso adicionales. La publicidad podría ser una alternativa atractiva para complementar sus ganancias de streaming. Pero ésta opción también tiene sus riesgos.

Al resto de las competidoras que no puedan (o quieran) seguir estas opciones, no les quedará más remedio que retirarse del mercado del streaming. O bien, reconsiderar alianzas (e incluso adquisiciones o fusiones) con antiguos rivales. Aunque la industria esté fragmentada ahora, podría verse una mayor consolidación de contenidos a futuro. Claro, está la posibilidad que todos los agentes sobrevivan a la fragmentación. Solo queda esperar y observar.