• En su momento, se acusó a Apple de usar dos empresas fantasma en Irlanda para pagar menos impuestos en la UE

  • Para países pequeños como Irlanda, es muy conveniente recibir incluso una fracción mínima de los ingresos de estos gigantes

  • Tim Cook en algún punto calificó de “basura política” la propuesta de exigirle impuestos adicionales a su empresa

Uno de los elementos más controversiales entre las compañías de escala internacional es la forma en la que pagan impuestos por sus operaciones en diferentes países. Y es que varias empresas deciden aprovechar algunos vacíos legales y registrar sus ingresos y operaciones en regiones donde sus responsabilidades tributarias son menores. Lo anterior ha generado gran disgusto, e incluso procesos ante la corte, contra varias marcas. Entre ellas, la gigante Apple.

Pero la compañía de Tim Cook puede estar tranquila, pues se anotó un triunfo decisivo dentro de Europa. Según AP, Apple y el Gobierno de Irlanda ganaron un caso ante las autoridades del Viejo Continente. Es un proceso que inició en 2016 y que, si se hubiera resuelto en contra de la tecnológica, habría exigido un pago de 15 mil millones de dólares (mdd). La decisión la emitió la Corte General de la Unión Europea (UE), el segundo órgano de más importancia en la región.

Hace cuatro años, la Comisión del bloque apuntó que Apple había hecho un “trato ilegal” con las autoridades de Irlanda. Esto, con la misión de pagar impuestos extremadamente bajos por sus actividades comerciales en toda la región. Se estima que, entre 2003 y 2014, habría dado menos del uno por ciento de sus ingresos en aportaciones tributarias. Sin embargo, con esta decisión, la Corte General de la UE declaró que las acusaciones del órgano no tenían sustento.

Victoria para Apple, ¿derrota para…?

La cuestión de los impuestos siempre ha sido controversial, especialmente con empresas de gran calibre como Apple. En varios países, incluido México, se ha librado una larga batalla para lograr que las compañías de tecnológica paguen las aportaciones que les corresponden al estado. En Estados Unidos (EEUU), marcas como Disney incluso han demandado a estados para tratar de reducir sus contribuciones. Y siempre hay instituciones que evaden estos pagos.


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Pero volviendo al caso específico de Apple, es una victoria decisiva para la tecnológica. De esta forma, no solo se libra de un pago de 15 mil mdd, que resultaría devastador incluso para una de las compañías más valiosas del mundo. También implica que podría seguir adelante con el esquema de impuestos ventajosos que tiene con Irlanda. A largo plazo, esto implica que sus ganancias podrán ser muchísimo más cuantiosas, potenciando su crecimiento en el futuro.

A la vez que Apple puede celebrar, esta decisión será una terrible derrota y un precedente muy negativo para los esquemas tributarios internacionales. De nuevo, por años se ha librado una intensa batalla contra las compañías globales que buscan las regiones más ventajosas para pagar menos impuestos. Si bien es una práctica de negocio común, hiere la capacidad de las economías para crecer. Algo que será particularmente doloroso en el mundo post-pandemia.

El controversial caso de los impuestos digitales

Cabe destacar que el caso de Apple es doblemente complicado porque involucra servicios y productos digitales. Una categoría que ha sido un dolor de cabeza en términos impositivos. En los países donde se han aplicado nuevas normas, aún hay mucha confusión sobre cómo va a afectar a los consumidores. A eso se suma el hecho que la legislación para regular sectores como la publicidad es inconsistente a escala global. Cada país avanza a distintas velocidades.

Varios expertos confirman la dificultad en torno al tema de los impuestos digitales, y no solo por el caso de Apple. ITR confirma que ha sido difícil establecer una “regla de oro”, en vista de las distintas legislaciones y tratados comerciales que hay en todo el mundo. La OCDE apunta que también es difícil cuantificar las actividades que corresponden a uno u otro país, con la integración online. Para KPMG, seguir las diferentes regulaciones es complejo para las marcas.

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