• Entre los muchos usos del reconocimiento facial, está la creación de anuncios personalizados in-store

  • Para febrero del año pasado, casi la mitad de la gente se rehusaba a comprar teléfonos con esta tecnología

  • De acuerdo con The Independent, hasta 98 por ciento de los resultados del sistema podrían ser falsos

En cuestiones de seguridad y derechos humanos, el reconocimiento facial ha sido una tecnología particularmente controversial. Hay compañías que ya la emplean para controlar el acceso a sus instalaciones. Pero, al mismo, algunos gobiernos también están aprovechando estos sistemas para reafirmar el poder del Estado sobre los ciudadanos. Para varios activistas, su aplicación por las fuerzas ordinarias del orden es una situación que jamás debería suceder.

Pero este grupo se ha anotado una victoria decisiva en Estados Unidos (EEUU). De acuerdo con AP, las autoridades de San Francisco han decidido prohibir definitivamente el uso del reconocimiento facial por la policía y otros departamentos del gobierno local. Con esta determinación, se han convertido en la primer ciudad del país en aplicar una legislación similar. La prohibición no afectará operaciones federales. Tampoco el uso individual o de negocios.

Algunos defensores de la tecnología rechazaron la decisión de las autoridades. Señalaron que el reconocimiento facial será necesario para que las instituciones de seguridad puedan seguir modernizando sus servicios. Por otro lado, quienes apoyan su prohibición califican a la tecnología de falible. Muchos de estos individuos temen no poder realizar sus vidas libremente sin que policía y otros departamentos puedan identificar y rastrear cada movimiento.

Reconocimiento facial y sus temores

No es la primera vez que esta tecnología genera una controversia de este tipo. Aunque en aquella ocasión se trató de un trato comercial, Microsoft rechazó en abril la venta de un software de reconocimiento facial a dos instituciones en California y otro país. Entonces, se aseguró que la transacción no se realizó por preocupaciones de derechos humanos. En específico, que pudiera resultar en una discriminación tecnológica de ciertas minorías.

Una prohibición como la de San Francisco podría poner en significativo riesgo el desarrollo de la tecnología. En sistemas como Realidad Aumentada y computación en la nube, el gobierno es un gran inversor. Prohibir por ley la adquisición de estas innovaciones podría reducir significativamente los ingresos que reciben las marcas por estos sistemas. A la vez, elementos como el reconocimiento facial no tendría un incentivo tan alto para seguir perfeccionándose.

También está el problema de la falta de participación. Si las autoridades locales no pueden utilizar reconocimiento facial, no tienen incentivo para involucrarse en su desarrollo. Eso significa que las capacidades (y posibles fallas) del sistema estarán dictados por el gobierno federal y los agentes privados. Quitar este voto podría tener efectos inesperados para cuando, eventualmente, se deba integrar la innovación a las tareas de las fuerzas municipales.

Comercialmente, las empresas también saldrían afectadas. El reconocimiento facial va más allá de rastrear ciudadanos. Pero si más leyes de este tipo se adoptan, se puede crear una paranoia real entre los consumidores. Tarde o temprano, las marcas corren el riesgo de ser forzadas a dejar prometedoras aplicaciones por la presión del público. Aunque socialmente positiva, la ley de San Francisco tendría implicaciones negativas en el entorno como un todo.