• El gasto militar global alcanzó, para finales de 2017, alrededor de 1.7 billones de dólares

  • Algunos expertos en RA temen que la tecnología pueda provocar una “sobrecarga de información” en los soldados

  • Para 2022, se espera que el Ejército de EEUU invierta más de 11 mil mdd en sistemas de RV, RA y Realidad Mixta

Para finales del 2019, se espera que el mercado de la Realidad Virtual y Aumentada (RV/RA) genere una derrama de 20 mil 400 millones de dólares (mdd). Pero en menos de tres años, de acuerdo con Statista, la cifra incrementará en 844 por ciento. Cuando el público piensa en estas tecnologías, generalmente visualiza la industria de los videojuegos. Pero la que probablemente impulsará este crecimiento será la militar.

En noviembre, Microsoft cerró con el Gobierno de los Estados Unidos (EEUU) un contrato de 480 mdd. El acuerdo involucró la venta de 100 mil cascos HoloLens. La transacción con los dispositivos de RA causó la ira de empleados en la compañía hace un par de meses. Pero hasta ahora, la dependencia federal no había mostrado qué había hecho con los aparatos. Hasta hace unos días, que invitó a un periodista de la CNBC a ver los resultados.

La descripción del proyecto IVAS (Sistema de Mejora Visual Integrada) parece salida de una obra de ciencia ficción. El dispositivo de RA despliega una interfaz de combate para los militares. Y parece sacada de un videojuego. En la parte inferior, pone un mapa de la zona, con la posición del individuo y sus compañeros. También incluye una brújula, para ayudar a las fuerzas armadas a orientarse en el campo.

Asimismo, el proyecto de RA tiene visión nocturna y térmica. En  la asignación, el aparato recopila datos del individuo. Al final de la misión, un sistema sintetiza la información y presenta un reporte de resultados. Además, puede monitorear el ritmo cardíaco de los soldados. Si bien es un prototipo, con fallas de sistema y demasiado grande para usarse con cascos, sus capacidades son notables.

El conflicto armado como motor de innovación

Para el entorno de la RA, el interés del Departamento de Defensa de EEUU es una buena noticia. Al menos, en términos de desarrollo e inversión. La dependencia norteamericana es una de las organizaciones mejor financiadas del mundo. De acuerdo con el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), es el ejército mejor financiado. En 2017, ejerció un gasto de 610 mil mdd.

Ahora, una parte del presupuesto se dedicará a la RA. Y si algo puede aprenderse de la historia, es que los objetivos militares son un motor inigualable de innovación. El ejemplo más claro es el nacimiento del internet. El proyecto ARPANET, predecesor directo de la red global que tenemos hoy en día, fue financiado por el Ejército estadounidense. Incluso el proyecto TOR, para navegar anónimamente, es sostenido casi íntegramente por esta organización.

Hay muchos otros ejemplos de tecnologías militares que hoy son parte de la vida civil. El GPS y las computadoras fueron por primera vez diseñadas con fines armamentísticos. Drones, cámaras digitales y microondas parten todos de proyectos del ejército. Incluso objetos tan básicos como los tampones, la comida enlatada y la penicilina nacieron de este entorno. Así pues, que la RA esté ahora con el Departamento de Defensa podrían ser buenas noticias.

De acuerdo con el CNBC, el Ejército ya trabaja en varias mejoras a la tecnología. Para empezar, quiere hacer los cascos más compactos y menos estorbosos para los soldados. Asimismo, debe mejorar algunas características del software para permitir una experiencia más fluida. Además, se está explorando la posibilidad de desplegar imágenes en 3D con los casos de RA. Cuando estas innovaciones lleguen a a industria civil, revolucionarán el mercado.

RA: Más que una herramienta de guerra

Considerando las características que tiene ahora el proyecto IVAS, el Ejército puede utilizar los cascos de RA para dos tareas en el futuro cercano. Primero, obviamente, para operaciones en entornos controlados. Específicamente podría utilizarse en misiones de protección o escolta, así como en ejercicios de práctica. Si se perfecciona la imagen en 3D y el sistema de monitoreo de puntería, incluso podría utilizarse en entrenamientos completamente digitales.

Pero los usos del IVAS fuera del entorno militar también son atractivos. Su potencial en la industria de los videojuegos es enorme. La misma interfaz podría usarse para impulsar nuevas experiencias inmersivas. Incluso podrían diseñarse títulos que combinen la interacción en el mundo real con acciones dentro del juego, como ya lo hacen proyectos de solo audio.

También algunas profesiones de alto riesgo, como medicina y aviación, podrían beneficiarse de estos avances en RA. Una interfaz dinámica podría facilitar el entrenamiento de estos expertos. E incluso facilitar su trabajo cuando se trate de operaciones o misiones complejas. La desventaja sería que, al ser un proyecto del Ejército, podría tardar años en llegar al mercado comercial. Sin embargo, como la tecnología base es de Microsoft, podría acortarse la espera.

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