• EEUU también amenazo con incrementar tarifas impositivas a bienes chinos por un valor de 200 mil millones de dólares

  • Donald Trump y Xi Jingping se reunirían en junio durante la cumbre del G20, donde podrían discutir la guerra comercial

  • Estimados señalan que el costo del conflicto podría ser de hasta 0.8 por ciento del Producto Global Bruto cada trimestre

Los últimos días han sido particularmente preocupantes en la guerra comercial entre Estados Unidos (EEUU) y China. Los medios del país asiático amenazaron al gobierno norteamericano con limitar la exportación de minerales raros (la llamada “opción nuclear”). Por su parte, la administración de Trump incluso se ha echado sobre otros países, incluido México. Ahora, la gran enemiga de Washington ha asestado un golpe de vuelta, intensificando el conflicto.

Bloomberg reportó que China está preparando una lista negra de empresas extranjeras. En el compilado se registrarían entidades “poco confiables” que podrían dañar los intereses de las empresas nacionales. El ministro de Comercio Gao Feng señaló que “se tomarán las medidas necesarias” contra estas compañías. Prometió que pronto se darían a conocer detalles. La propuesta imita al recurso que EEUU usó para vetar a Huawei y escaló la guerra comercial.

Analistas entrevistados por el medio sugieren que las amenazas de China y su lista negra son suficientemente vagas como para que se apliquen a varias compañías. Es decir, no solo estarían en riesgo empresas de EEUU con gran operación local, como Google, Qualcomm o Intel. También se podrían incluir empresas de Japón y Reino Unido. Especialmente aquellos negocios que se hayan enfrentado a Huawei en la guerra comercial, como la nipona Softbank.

¿Hacia dónde va la guerra comercial?

Es incierto cuáles serán los próximos pasos del conflicto. Y es que Donald Trump, desde su campaña presidencial, asegura que la guerra comercial en China es una forma de detener el “abuso comercial” del país asiático hacia su nación. Por otro lado, el gobierno de Xi Jingping es todavía su socio económico más importante. De hecho, parece que el ex-magnate está luchando por obtener “mejores tratos” exclusivamente contra sus aliados más cercanos.

Pero no parece que EEUU vaya a ceder en ningún momento pronto. Tan solo en respuesta a su reciente conflicto con México, Trump dio a entender que no cedería en sus intenciones tarifarias. También apuntó que el gobierno de de su aliado norteamericano debía “finalmente hacer lo que tiene que hacer”. Si esta postura refleja el acercamiento que el ex-magnate tiene sobre la guerra comercial con China, no disolverá pronto las penalizaciones económicas.

Bloomberg apunta que, a pesar de la gravedad de la guerra comercial, es poco probable que China incluya en su lista negra a empresas de EEUU que dañen la cadena de suministro. Al contrario, sería un muestra de poder y una advertencia a otras compañías de cuáles podrían ser las consecuencias de seguirse doblegando a las solicitudes de su gobierno. Incluso la llamada “opción nuclear” sería solo un recurso de último momento para la nación asiática.

Queda claro que Trump tiene mayor disposición a asestar golpes contundentes a China y sus compañías, sin importar el costo económico y político. La mayor prudencia de su rival asiática podría ser la clave de la victoria para EEUU, alzando constantemente la apuesta de la guerra comercial hasta que no haya más opción que doblegarse. Claro, es posible que Jingping elija jugar sucio. Entonces quien más perdería sería Washington. Y de paso, el resto del mundo.