Las redes sociales han plantado cara a Donald Trump y esto no es una buena noticia para el mandatario de Estados Unidos quien en algunos meses buscará la reelección, proceso en el cual plataformas como Twitter, Snapchat o Facebook figuraban como un brazo fuerte en la estrategia de comunicación.

Las cosas no podrían ser diferentes si consideramos que hace cuatro año estas plataformas jugaron un papel fundamental.

El antecedente

En aquel momento, estimaciones de Pew Research Center indicaron que el 44 por ciento de los adultos en Estados Unidos aseguraron que durante las últimas elecciones presidenciales recibieron información sobre las campañas políticas a través de redes sociales, con lo que un 24 por ciento afirmó que habría visitado los perfiles de Twitter y Facebook de Donald Trump así como de Hillary Clinton para acceder a contenido que le permitiera tomar una mejor decisión al momento de emitir su voto.

Esta tendencia fue bien aprovechada por el equipo de campaña de Trump, mismo que liderado por Brad Parscale, supo capitalizar el poder de las redes sociales de la misma manera en la que Barack Obama lo hizo en su momento.

La idea fue maximizar la inversión en digital y olvidarse de la TV. ¿Cómo? Sí, para Parscale, Trump ya tenía demasiada exposición en televisión ¿para qué más? Los canales de cable y abiertos todos los días hablaban de él: mal, bien, pero hablaban. No era necesario.

“La clave de su estrategia online fue llegar a una enorme audiencia bien definida con una gigantesca campaña de avisos digitales geolocalizados con precisión quirúrgica”, dijo Lalo Zanoni en El Cronista.

De esta manera, gran parte de la inversión destinada a televisión se destinó a plataformas como Facebook, Google y Twitter, así como a otras con menor historia en el mercado en aquel tiempo, como Snapchat e Instagram.

Las redes sociales cierran las puertas

Lo cierto es que esta fórmula no podrá replicarse durante este nuevo proceso electoral, toda vez que algunas redes se han pronunciado públicamente en contra de los comentarios del presidente, hecho que ha fracturado la relación entre Trump y algunos servicios de social media.

Por ejemplo, la relación entre Twitter y Trump parece estar demasiado afectada. Todo comenzó luego de que la red social advirtiera que tres mensajes publicados por mandatario contenían fake news y promovían la violencia. Los mensajes fueron denunciados y esto no gusto al presidente de Estados Unidos.

A pocas horas de este hecho, Trump firmó una orden ejecutiva, que no necesita el trámite del Congreso, en la que indicaba que lo publicado en las redes sociales o lo comentarios en un blog no pueden ser denunciados por lo que escriban los usuarios.

Ahora Snapchat parece sumarse a esta tendencia, toda vez que la red social indicó que no promocionará los mensajes de Donald Trump, a consecuencia de las últimas declaraciones que el mandatario ha realizado en entrevistas, presentaciones, ruedas de prensa y publicaciones que se han considerado como violencia racial.

Tal como apuntan desde Reuters, Rachel Racusen, vocera de Snapchat, puntualizó que “no amplificarán las voces de quienes inciten la violencia racial y la injusticia, dándole libre promoción”.

Esta medida hace referencia al contenido de Trump que parece en las sugerencias para los usuarios, en donde se programaban de manera automática para que los usuarios, aún cuando no fueran seguidores del presidente, tuvieran la opción de acceder a la mencionada información.

En el comunicado la vocera de Snapchat hizo énfasis en la postura de la empresa, en donde a decir de Racusen, son prácticas que la violencia racial y la injusticia no tienen cabida.

El arma de Trump

Como este movimiento, Snapchat se une a Twitter con lo que las posibilidades de armar una sólida estrategia en digital con base en los servicios digitales más reconocidos se desdibuja para Trump.

En este contexto el “plan B” del presidente que busca ala reelección, cobra mayor importancia y podría convertirse en una de sus opciones más fuertes para conquistar el entorno igual.

Desde hace meses, el equipo detrás de la campaña electoral de Trump ha estado desarrollando un canal alternativo que llegará en forma de una app para smartphones.

Esta aplicación busca convertirse en una plataforma de noticias, información y entretenimiento para sus seguidores, al tiempo que será una medida alterna ante la posible separación de Twitter, según su director de campaña, Brad Parscale.

El programa se lanzó durante abril pasado y con frecuencia ha logrado colocarse entre las 10 primeras apps de noticias incluso superando ocasionalmente a medios como CNN, The New York Times y Reuters.

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