• Esta campaña fue realizada con el apoyo de la agencia Reform Society

  • Se espera que la iniciativa ayude a cambiar las reglas de aplicación de justicia en Suecia

  • Puntualmente, se quiere proporcionar más recursos a la policía para que más casos puedan llegar a juicio

Por lo general, una campaña es vista como un recurso de las empresas para promocionar sus negocios, servicios y productos. Basta ver la iniciativa de Burger King y su drive-thru silencioso en Finlandia. O bien, la genial implementación de Fortnite con su perturbador agujero negro. Incluso los comerciales de Heineken y PlayStation para promover, respectivamente, su cerveza sin alcohol y su servicio de suscripción. Estos son, se podría decir, anuncios convencionales.

Sin embargo, una campaña no siempre debe tener un fin comercial. De hecho, hay un mercado publicitario muy robusto alrededor de los anuncios para organizaciones civiles, sin fines de lucro y gubernamentales. Esto es porque, como se apunta en Quora, hay significativas diferencias temáticas y creativas entre promover un producto y una causa social. Asimismo, como señala mbasKool, también pueden usarse para educar o influir en la postura de la gente.

Esto es especialmente importante porque más de una campaña toca temas que son muy complejos de discutir en la vida diaria. Hay tópicos que, tradicionalmente, podrían pensarse como inadecuados para una plática cotidiana. Sin embargo, es crucial que formen parte de la conciencia de las personas para ayudar a resolverlos. Por eso, hay muchos anuncios que deben circular la delgada línea entre lo tabú y la responsabilidad social que deben de cumplir.

Una brutal campaña que no puedes dejar de ver

Hay un ejemplo perfecto que hace poco ha empezado a circular por los medios en inglés. Se trata de una campaña de Amnistía Internacional. En ella, se puede escuchar un cover de la canción Boys (Summertime Love) de Sabrina corriendo en el fondo. Mientras tanto, se ven varias escenas que aparentemente reflejan la vida cotidiana de varios hombres. En algunos clips se ve a dos padres cuidando de sus hijos. En otros, a un equipo de fútbol practicando.

También la campaña muestra a grupos de amigos cenando en restaurantes finos, tomando y comiendo en un restaurante fino y jugando videojuegos. Súbitamente, el video se corta con un copy contundente de la organización. “En 9 de cada 10 casos reportados de violación, la vida continúa como si nada. Excepto para la víctima. Es tiempo de cambiar esta situación”. El video original, hecho para Suecia, se tradujo hace poco al inglés y se subió a Ads of the World.

¿Cómo hablar sobre temas delicados?

Este estilo no es nuevo para una campaña social. Sandy Hooks cobró gran notoriedad por un anuncio igual de brutal que mezclaba una parodia sobre los anuncios por el regreso a clases con la realidad de los tiroteos escolares. SickKids Foundation, una organización canadiense, también hizo una activación similar con Airbnb para que la gente pudiera vivir la experiencia de un niño gravemente enfermo. Heinz, en agosto, habló sobre el abuso doméstico en Instagram.

Lo que estas organizaciones pretenden hacer no es algo fácil. Están hablando de tópicos muy complejos a los que pocas veces se les da la relevancia necesaria en la conversación pública. Uno podría argumentar que cada campaña es demasiado dura y violenta como para ganar la simpatía de la audiencia. Pero la verdad es que no hay otra manera de abordar este tipo de retos. Sin el factor de shock, es poco probable que los individuos entiendan la magnitud.

A través de este tipo de campaña, estas organizaciones están luchando una batalla muy difícil de ganar. Pero la forma en la que abordan el reto no solo es valiente, sino creativamente valiosa. Hay demasiadas empresas que usan las emociones para hacer reír o conmover a la audiencia. Son pocos quienes realmente pueden, o quieren, enfrentar a la audiencia con la crudeza de la sociedad actual. No solo hay que aplaudir, sino también imitar estos esfuerzos.

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