Quería vender su Suzuki Vitara y creó un comercial legendario

Es así de simple: cuando hay creatividad y capacidad, hay buenos resultados. Eso es lo que está sucediendo con este ¿comercial? de un Suzuki Vitara modelo 1996, cuyo propietario, un ruso, escogió una manera poco convencional para venderlo.

El spot lo muestra a su auto escapando de situaciones insólitas y hasta circulando bajo el agua entre tiburones.

El ruso se llama Eugene Romanoxsky. Tiene un canal de YouTube en el que, en esta ocasión, publicó un video en el que buscaba vender su automóvil Suzuki Vitara del año 1996. No fue una simple compilación de fotos y datos del carro, sino toda una super producción estilo Hollywood que se ha hecho viral.

El clip fue subido a YouTube el 12 de abril de 2017 y hasta este miércoles 3 de mayo ya cuenta con más de 1,2 millones de reproducciones.

La creatividad del ruso no ahorra en esolgan: el spot termina con un #ByeMyVitara que se convierte en #BuyMyVitara. Genial.

Antecedente en Argentina

En 2015, en Argentina, el dueño de Peugeot también ideó una forma creativa de vender su viejo auto. El cordobés apostó a la publicidad creativa y, en unas pocas horas, captó la atención de toda la ciudad para vender su querido 504 modelo 1995.

Junto con estas fotos, escribió un texto que recorrió el país:

Vendo esta maravilla de la ingeniería francesa, algo venida a menos, entre sus muchas virtudes.

Inmunidad al granizo: Diviértete mirando cómo corren los usuarios de autos nuevos, para que realmente sea preocupante debería tener el tamaño de un iceberg, o caer elefantes de upite (cola). Si cayera granizo que afecte la chapa del 504, desaparecería la vida en el planeta, tal como la conocemos.

Evita multas por exceso de velocidad: No funciona el velocímetro, pero no te preocupes, no supera nunca los 120 km/h. Ni siquiera en bajada con el Katrina empujando de atrás.

No más cintas rojas contra la envidia: Cuando compras un 0 km importado, tenés que andar temiendo envidias y ocultándote de las miradas, te pinta paranoia. Eso nunca va a ocurrirte con este prodigio de la tecnología gala.

¿Viste “Relatos Salvajes”? ¿El auto que quiere pasar Sbaraglia? Estás a punto de comprarlo. No te va a tratar de pasar nunca más nadie en la ruta.

Backup de combustible: Funciona a gas natural comprimido (GNC) y nafta, especial para colgados que se olvidan de cargar, como yo. Pocas veces en la vida contamos con este tipo de “Plan B”.

El placer del viento: No tiene ni aire acondicionado ni calefacción, por lo que para refrigerarse hay que abrir ventanillas y el techo, lo cual lo acerca mucho a una moto; y todo el placer que ello implica.

Sonidos de la naturaleza: Al no tener radio ni CD ni MP3 ni USB, podemos viajar escuchando las chicharras, anticipándonos el calor que se viene. Una ventaja adicional de no contar con estas cosas es que NUNCA te vas a amargar porque la radio ponga un tema de Arjona.

Lo más importante: Le hice sólo aquellas cosas que un verdadero hombre hace, motor (cero km), tren delantero, batería (nueva) y frenos. Pintura, limpiarle la tierra y todos los detalles estéticos es “cosa de mamitas”.

Pocos autos en el mundo (como los Peugeot 504) cuentan con la virtud de haber ganado un Dakar, cuando era de París a Dakar.