• Durante las protestas en Bolivia, se registraron al menos tres personas muertas

  • Antes de la renuncia, la policía abandonó su puesto en varios puntos estratégicos del país

  • También los hombres dispuestos en el palacio del presidente se retiraron a los cuarteles

Terminó el periodo de gobierno de una de las figuras políticas más emblemáticas de América Latina. De acuerdo con la BBC, el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció su renuncia esta tarde. El anuncio lo dió a través de una declaración televisada, acompañado del vicepresidente Álvaro García Linera, que también abandonó su puesto. Ambos políticos señalaron que su decisión parte de un “golpe de Estado” propiciado por el ejército del país sudamericano.


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La declaración llega horas después que el país estallara en protestas por el proceso electoral del 20 de octubre. La Organización de Estados Americanos (OEA) criticó la votación y dio a entender que la cuarta victoria fue fraudulenta. En la mañana, Morales dijo que convocaría a nuevas elecciones. Pero el general Williams Kaliman, comandante de las Fuerzas Armadas, le sugirió que “diera un paso al lado para desbloquear la crisis política”, tal y como narra BBC.

El hecho se ha vuelto rápidamente tendencia en México. Para las 15:20 horas, Evo Morales y Bolivia ocupaban los temas trending topic en Twitter, con más de dos millones de posts entre ambos. Algunos medios y periodistas reportan en la red social que el presidente escapaba en un avión del Estado, mientras manifestantes entraban a palacio de gobierno. Otros analistas celebran la salida del político, a quien han calificado de dictador y enemigo de la democracia.

¿Qué hay detrás de la renuncia del presidente de Bolivia?

Si bien la renuncia de Morales llega de forma inesperada, el conflicto detrás es fácil de seguir. Según AP, el presidente de Bolivia llegó al poder en 2006, el primer hombre de ascendencia indígena en ocupar el puesto en la historia del país. Si bien fue muy querido por la población durante sus primeros años de gobierno, un referéndum pidió al político no correr por una cuarta reelección. De todas formas, se presentó en los comicios del pasado 20 de octubre.

Los primeros resultados preliminares, según El Financiero, apenas ponían a Evo Morales sobre su rival, Carlos Mesa. Según La Razón, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia luego paró la publicación de conteos rápidos. Para el 25 de octubre, según CNN, se dio al ya ex-presidente la victoria oficial de su cuarta reelección. La determinación provocó descontento público, por lo que el Ejecutivo tuvo que solicitar a la OEA realizar una auditoría independiente del proceso.

Carlos Mesa, principal rival del presidente, llamó a nuevas elecciones a inicios de la semana. El sábado, según Milenio, políticos afines a Morales tuvieron que abandonar sus puestos. Si bien países como México llamaron al diálogo, como dice El Universal, Sputnik apunta que el Ejecutivo perdió el apoyo de sus aliados. Cuando finalmente la OEA determinó que había que repetir elecciones esta mañana, terminó de desatarse el caos total para el gobierno boliviano.

Golpe de Estado vs Derrocamiento de un dictador

Ya desde hace varios minutos que se ha dividido la opinión pública sobre este acontecimiento. Una parte de los usuarios, expertos y analistas han dicho que los acontecimientos en Bolivia constituyen un pisoteo al debido proceso democrático, orquestrado por grupos de derecha. El resto de la población asegura que se trata del derrocamiento de una tiranía comunista y populista que demuestra, otra vez, la incapacidad política de esta ideología en el siglo XXI.

Es claro que la salida del presidente de Bolivia es definitiva. Hay analistas que aseguran que, para ser válida, debe ser aprobada por otros reguladores. Pero no hay duda que esta decisión será reafirmada por toda autoridad competente, ya sea por decisión o por presión. Y también es cierto que ambos grupos de la discusión polarizada usaran este evento para justificar su propia agenda. Lo que mejor se puede hacer es informarse y resistirse a la profunda división.

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