El Washington Post publica el último artículo del periodista saudí Khashoggi y lo da por muerto

“No la publiqué antes porque esperábamos que Jamal volviera con nosotros. Ahora lo tengo que aceptar: eso no va a suceder", escribió la editora del Washington Post junto a la última columna del periodista desaparecido.

La desaparición del periodista en la embajada de Arabia Saudita en Estambul promete generar un conflicto diplomático sin precedentes. En medio de las denuncias e investigaciones, el diario para el que trabajaba, The Washington Post, decidió publicar la columna que escribió antes de que fuera, supuestamente, asesinado.

The Washington Post describe el texto de Jamal Khashoggi como la “última pieza” escrita por el desaparecido periodista, quien fue presuntamente asesinado y desmembrado en la embajada de su país en Estambul, a principios de octubre.

En una nota que antecede a la columna, publicada este miércoles por la noche, la editora de Opinión, Karen Attiah, escribió que no la había publicado antes “porque esperábamos que Jamal volviera con nosotros”.

“Ahora tengo que aceptarlo: eso no va a suceder”, dijo. “Esta columna captura perfectamente su compromiso y pasión por la libertad en el mundo árabe. Una libertad por la que aparentemente dio su vida”. La columna completa (en inglés).

En el artículo, Khashoggi lamenta la falta de libertad de expresión en el mundo árabe, dejando a la mayoría de su población “incapaz de abordar adecuadamente, y mucho menos discutir públicamente, los asuntos que afectan a la región y a sus vidas cotidianas”.

Comparó la situación actual con el sentimiento que muchos sintieron durante la llamada “primavera árabe”, cuando esperaban ser “emancipados de la hegemonía de sus gobiernos y la censura”, pero que esas expectativas “se desbarataron, fracasaron o fueron aplastadas”.

Uno de los gobiernos más importantes que rechazó la “primavera árabe” fue el propio régimen saudí, que, por ejemplo, envió tanques a Bahrein, ayudó a los dictadores y reprimió cualquier intento de disidencia en su país.

Khashoggi, quien presuntamente fue asesinado por miembros del círculo íntimo del príncipe heredero, tenía una visión desafiante hacia el grupo gobernante de su país. En una columna de septiembre de 2017, una de las varias que supuestamente enojaron a Riyadh e hicieron imposible que Khashoggi regresara a Arabia Saudita, escribió que el reino había “prometido una reforma social y económica”, pero, en cambio sólo aportó “represión sobre la disidencia”.

“Habló de hacer que nuestro país sea más abierto y tolerante, pero todo lo que veo es una ola de arrestos”, dijo.

En esa columna, también criticó la poca libertad de expresión en el reino, y contó cómo fue despedido de un periódico y expulsado de Twitter por ser “demasiado crítico” con las políticas gubernamentales.

En su última columna para el Post, escrita antes de desaparecer, advirtió que “el mundo árabe se enfrenta a su propia versión de una Cortina de Hierro, impuesta no por actores externos sino a través de fuerzas domésticas que compiten por el poder”.

“Sufrimos de pobreza, mala gestión y mala educación”, dijo Khashoggi.

Boicot a reunión empresaria

Cada vez son más las grandes compañías que decidieron boicotear el Future Investment Initiative que se hará en Riyadh a fines de octubre. La causa es la desaparición del periodista Khashoggi.

Imagen: Future Investment Initiative 2017.

Entre otros, han decidido boicotear el encuentro representantes de la CNN, del New York Times, de Bloomberg, de The Economist, de The Financial Times, de la CNBC, Ariana Huffington, Dara Khosrowshahi (Uber), Bob Bakish (Viacom), Jim Yong Kim (Banco Mundial) y Patrick Soon-Shiong (el propietario de Los Angeles Times).

Tampoco irán Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase; el presidente ejecutivo de Ford, Bill Ford; Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone; el CEO de Blackrock, Larry Fink; el CEO de MasterCard, Ajay Banga; Diane Greene, CEO de Google Cloud; el CEO de Sinovation Ventures, Kai-Fu Lee; la jefe de la sección Economía de The Economist Zanny Minton Beddoes; y el columnista del New York Times, Andrew Ross Sorkin.


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