• De acuerdo con la legislación de EEUU, ningún agente político puede evitar que alguien acceda a un foro público de opinión

  • Tras la decisión de esta mañana, también el perfil de Trump en Twitter sería considerado como un espacio de este tipo

  • La demanda de la que surgió esta determinación originalmente la interpuso la Universidad de Columbia en 2017

Todo el mundo reconoce el difícil carácter de Donald Trump, el presidente de Estados Unidos (EEUU). El ex-magnate no solo ha demostrado una y otra vez que está más cómodo con el espectáculo y la farándula que en el estricto espacio de la máxima investidura política global. Además es una verdadera fuerza del caos en prácticamente todos los canales donde tiene una voz. Esto es especialmente cierto en Twitter, que es sin dudas la red social de su preferencia.

Sin embargo, el sistema de justicia de su nación le acaba de asestar un duro golpe a Trump y la forma en la que administra su cuenta de Twitter. Desde casi el inicio de su administración, el presidente de EEUU recurrió a bloquear cuentas de casi una decena de críticos y opositores. Esta aparente simple decisión resultó en todo un proceso judicial, donde los afectados decían que, al ser una figura política, esta acción significa la censura al derecho de la libre expresión.

De acuerdo con Adweek, las cortes de EEUU determinaron, de forma definitiva, que Trump no puede bloquear a nadie de su cuenta de Twitter. Esto, luego que el equipo del ex-magnate apelara a esta misma decisión. Barrington D. Parker, uno de los jueces que participó en la decisión, señaló que el caso es un ejemplo que “la respuesta ideal a las ideas desfavorables es más discusión, no menos”. Así, es oficialmente ilegal que el mandatario bloquee otras cuentas.

Lo que significa para Trump (y el resto del mundo)

No sería la primera vez que el ex-magnate entre en conflicto con alguna autoridad o compañía. Ante la crisis por el coronavirus, Trump decidió cerrar la frontera con México para evitar que se sigan expandiendo los casos por el país. Hace un par de semanas, se dio a conocer que la red social Facebook eliminó varios de sus anuncios por ser engañosos. Y tras ser exonerado en el juicio de impeachment, generó varias críticas por la forma en la que celebró dentro de Twitter.


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La decisión al respecto de la cuenta de Twitter de Donald Trump y su incapacidad de bloquear a otras personas es una excelente victoria en libertad de expresión. Es cierto que todas las redes sociales son espacios privados, donde las personas deberían tener derecho a tener la mejor experiencia según sus propios estándares. Esto implica que, si llega a ser molesto, toda la gente debería tener la libertad de bloquear a aquellos críticos y opositores en el mercado.

Pero también se debe recordar que Trump no es cualquier individuo, sino un político poderoso que debe someterse al escrutinio del público. Legalmente, esta decisión solo tendrá un efecto determinante dentro de EEUU. Sin embargo, podría sentar un precedente en temas de libertad de expresión en el resto del mundo para otras administraciones. Y, con algo de suerte, un ejemplo de cómo debe funcionar la interacción entre estos canales y el poder de estas figuras.

El presidente de EEUU vs las redes sociales

Otra cosa que deja en claro esta noticia es que Trump y canales como Twitter no se llevan muy bien que digamos. Y no es la primera vez que esta idea queda claramente demostrada. En 2019, por ejemplo, el presidente de EEUU inició una campaña para obligar a las “plataformas de corte demócrata” a parar la supuesta censura contra visiones de derecha. Asimismo, en más de una ocasión ha emitido mensajes con errores garrafales que minan su imagen pública.

Por otro lado, de acuerdo con The Guardian, es justo su notable uso de las redes sociales lo que probablemente le dio a Trump su victoria presidencial en 2016. Según Linkfluence, los actos del presidente en Twitter de hecho están forjando el camino hacia adelante de la página de Jack Dorsey y colaboradores. Y a pesar de su amplio uso de estas herramientas, como lo expone Vox, también tiene un claro y notado desdén contra dichas compañías y sus valores.