• En 2017, solo en Estados Unidos, se practicaron alrededor de 879 mil interrupciones del embarazo

  • A escala global, en lo que va de 2019, se estima que ya se han sometido a un aborto 16.3 millones de mujeres

  • En promedio, la mayor cantidad de operaciones las realizan mujeres caucásicas, con 37.2 por ciento de los casos

Política y socialmente, el aborto es aún un tema delicado. Algunos grandes medios, como el New York Times, han servido como vehículo para la discusión. En Latinoamérica, en especial países como Argentina, la decisión ha adquirido grandes magnitudes en los últimos meses. Incluso se han utilizado figuras y personajes de la cultura popular, con y sin permiso, para impulsar los intereses ambos lados. La discusión escala incluso a la industria de la publicidad.

Google se ha visto envuelto en una severa controversia con respecto al tema del aborto. La tecnológica, según The Guardian, fue duramente criticada por presuntamente apoyar a organizaciones pro-vida en campañas de desinformación. Estas instituciones habrían colocado anuncios en su buscador, afirmando tener servicios para interrumpir el embarazo. Pero su verdadera intención era disuadir a las mujeres y convencerlas de conservar a sus bebés.

De acuerdo con AdAge, Google ha respondido a esta controversia estableciendo nuevas reglas publicitarias. En una publicación en su blog, la tecnológica requerirá a las empresas que informen clara y directamente a los usuarios si tienen o no servicios de aborto en su catálogo. Estas aseveraciones serán confirmadas por el equipo de la empresa para obtener el permiso de promoción. Las nuevas reglas entrarían en vigor a partir del próximo mes de junio.

El rol de las compañías en la discusión del aborto

No solo Google se ha visto envuelta en la controversia de la interrupción del embarazo. Dos compañías tecnológicas en Alabama están considerando detener sus operaciones locales tras la aprobación de una severa ley anti-aborto en el estado. Siete marcas, fundadas por mujeres, también publicaron un anuncio en The New York Times defendiendo la agenda pro-aborto. Y empresas como Mercedes-Benz, Hyundai, Netflix y Toyota corren el riesgo de sufrir un boicot por este tema.

La cuestión del aborto es delicada para las compañías, tomando en cuenta el alto nivel de polarización que existe particularmente entre la población de mayor poder económico. Para las marcas es arriesgado tomar una posición definida, porque pueden terminar por crear enemistad con un segmento de la población y afectar sus ventas. Al mismo tiempo, la inacción puede llevar a eventos como el de Google, que apoyó uno de los lados con falsas premisas.

Todas las marcas deben de entender que no se necesita tomar una posición determinante con respecto al aborto. Pueden mantenerse neutras en el conflicto. Sin embargo, si sus actividades pueden verse mezcladas con el debate, deben vigilar muy de cerca cómo interactúan con la discusión. Intencional o no, cualquier acción que parezca beneficiar injustamente a uno u otro lado puede ser interpretada como favoritismo oculto.