• Según el Pew Research Center, los agentes en los que menos confía el público para sus datos son redes sociales y gobierno

  • Forbes apunta que el 52 por ciento de las personas no sabe cómo proteger sus apps y dispositivos 

  • En cifras de A Secure Life, tres cuartas partes de la población cree que sus emails pueden ser leídos por otras personas

Todas las tecnológicas parecen estar aterradas ante el escrutinio de los reguladores. Con el Congreso de Estados Unidos (EEUU) sobre ellas y poderosos antecedentes penales, es lógico que las Big Tech estén más preocupadas que nunca por la privacidad. Estos temores incluso parecen impactar directamente en las decisiones de negocio de las compañías. Prueba de ello es la más reciente decisión de Google con respecto a los datos de sus usuarios de Android.

De acuerdo con Reuters, Google solía vender datos de sus usuarios de Android a las marcas telecom. Específicamente, el servicio les proporcionaba información anónima para que pudieran detectar los puntos más débiles de su cobertura móvil. Sin embargo, la subsidiaria de Alphabet aseguró que dejará de proveer dichos insights. Apuntó que teme que este negocio atraiga la atención negativa de reguladores y público, dadas las preocupaciones de privacidad.

Nuevas barreras en cuestión de datos personales

Otras tecnológicas han tomado un enfoque similar en el uso de datos. Apple anunció el fin de semana que tratará como virus a cualquier sitio que viole sus políticas de privacidad. Amazon decidió clarificar sus prácticas en lugar de hacer cambios significativos. A la vez, Facebook implementará un panel interno para certificar prácticas. Varios de estos agentes también se han unido a un proyecto para proteger a los usuarios cuando migran de una plataforma a otra.

Hay dos lados del debate sobre la privacidad. Por una parte, como apunta Forbes, hasta una tercera parte del público cree que no tiene control real sobre cómo las empresas utilizan, distribuyen o recolectan sus datos. A la vez, el Financial Times apunta que usos legítimos de estos insights podrían ser afectados por ciertos miedos. En el caso de la telecoms, según Pew Research Center, irónicamente son de los agentes en los que más confían las personas.

El problema con la privacidad de datos es que se está aplicando un enfoque generalizado. Es decir, todos los usos de esta información deben ser sujetos al mismo escrutinio y se arriesgan a sufrir del mismo ataque del público en general. Por supuesto, cualquier aplicación de estos insights personales debe ser en extremo cuidada. Al mismo tiempo, es importante que las personas aprendan a reconocer las situaciones que necesitan un acercamiento distinto.