Normalmente, se entiende la meditación como algo que solo puedes hacer cuando estás tranquilo y de forma cómoda. Aunque, lo cierto es que la mayor parte de tu estrés vendrá no por tu tiempo libre sino por tu trabajo. Pasamos un tercio de nuestra vida trabajando, así que utilizar la meditación para aumentar tu productividad es un ejercicio que deberías poner en práctica en tu día a día. A continuación te ofrecemos 5 técnicas infalibles para lograrlo.

1.- Encontrar tu espacio

Lynne Pérez, bloguera de productividad de Lastminutewriting and Writinity, ha determinado que “todos los lugares de trabajo tienen sitios tranquilos, ya sea en la sala de descanso, en el parking o incluso nuestras mesas de trabajo”. Es por eso por lo que tienes que buscar las zonas con menos distracciones para practicar meditación.

Una vez identificado cuál será ese espacio, conviértelo en parte de tu rutina y ponte lo más cómodo posible. Debes hacer que sea un espacio cómodo con algo de libertad para estirarte, sentarse o incluso estar de pie sin molestias.

2.- Empieza tu día

No empieces nunca el día con prisas ya que cometerás errores y que te estreses aún más, haciendo que tu productividad vaya disminuyendo a lo largo del día. Empieza, por lo tanto, tu día de forma más tranquila. Entra en el espacio que hayas elegido antes de ponerte a hacer cosas y comprueba cómo te sientes. Estira tus músculos y respira profundamente reafirmando lo que quieres conseguir en tu trabajo.

3.- Meditar para concentrarte

Para poder practicar la meditación en tu trabajo debes irte a un lugar tranquilo, lejos de los ordenadores. Busca una imagen, un espacio en blanco o un patrón en el que concentrarte que no interfiera con tus pensamientos. Permite que las ideas que te distraigan salgan de tu mente sin impedimento y déjalas ir. Respira de forma profunda cada vez que liberes cada pensamiento y, una vez aclarada tu mente, regresa a las tareas pendientes.

4.- Renegocia el tiempo

Sin duda alguna, el mayor factor de estrés laboral es la sensación de tener poco tiempo para acabarlo todo. En este sentido, la meditación te puede ayudar a enfocar tu gestión del tiempo de una manera diferente.

Comienza con respiraciones abdominales profundas y cuenta con los dedos cada segundo que pasa. Hazlo durante 5 minutos y tendrás una idea acertada del ritmo al que se mueve el tiempo y del tiempo que realmente tardas en cada tarea. Asegúrate del la interactuación con el tiempo y comprobarás que sí que tienes tiempo para realizar tus tareas. Con esto te convertirás en maestro de tu propio tiempo.

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